Jamón serrano

No hay celebración o fiesta en la que no sea conveniente servir jamón serrano. Símbolo de la gastronomía española, este preciado alimento es una joya culinaria, tanto por su sabor único como por sus propiedades nutritivas. Su forma de elaboración artesanal ha llegado intacta hasta nuestros días. CONOCIÉNDOLO Cuando hablamos de jamón serrano no nos […]

No hay celebración o fiesta en la que no sea conveniente servir jamón serrano. Símbolo de la gastronomía española, este preciado alimento es una joya culinaria, tanto por su sabor único como por sus propiedades nutritivas. Su forma de elaboración artesanal ha llegado intacta hasta nuestros días.

CONOCIÉNDOLO

Cuando hablamos de jamón serrano no nos referimos a la denominación general de “jamón curado de cerdos criados en zonas serranas” sino, específicamente, a una categoría especial de jamón: el que proviene del cerdo blanco. El cerdo blanco es el resultado de cruces de razas Landrace, Duroc-Jersey, Large White y Blanco Belga, entre otros. Estos cerdos blancos son alimentados con piensos naturales, compuestos a base de cereales. Su cría se controla hasta el momento del sacrificio del animal, a la edad de cinco o seis meses, con un peso aproximado de 95 kg.

NUTRICIÓN

Desde el punto de vista nutricional, el proceso de modificación de sus proteínas y sus grasas durante su curación hacen del jamón un producto ligero, con más proteínas y menos grasas que el producto en fresco. Además, no necesita colorantes. El jamón serrano es muy digestivo y sano. Contiene ácidos grasos insaturados y es un alimento rico en vitaminas B1, B6 y zinc. El largo y reposado tiempo de maduración elevan al jamón serrano a una auténtica y alta categoría gastronómica.  

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