- Nicas recaudan fondos en EE.UU. para brindar educación a infantes
Anne Pérez [email protected]
La alegría reina en el corazón de muchos pequeños mientras permanecen en el Hogar de Protección Carmen Castro Padilla. Más de 60 niños y niñas, habitantes de la zona más pobre de los Laureles Sur y otros barrios aledaños, llegan por algunas horas para estudiar, jugar y alimentarse en este centro.
Martha Martínez es una de las niñas fundadoras del centro. Ella llegó desde el 2003, fecha en que se inauguró el Hogar Carmen Castro Padilla, y desde ese día no ha faltado una tarde. Ahora tiene nueve años y estudia cuarto grado de primaria.
“Le pongo mucha atención a la profesora cuando estoy en clases. No soy una de las mejores, pero soy buena”, cuenta Martha, quien explicó que ser estudiante activa es uno de los requisitos para poder asistir al centro.
Los padres que deseen que sus hijos reciban la ayuda y atención en este hogar deben llenar una solicitud de ingreso. Posteriormente, una delegación de la Fundación comprueba los datos de la familia, cuenta Sorayda Meza, directora del centro.
RELIGIOSIDAD Y CULTURA
Algunos de los niños, como Erick Ramos, recibieron los sacramentos del bautismo o la primera comunión en el centro. “Es parte de nuestros objetivos, el evangelizar, y hacer de ellos luces para sus hogares”, dijo Gloria Castro, directora de la Fundación Niños Abandonados de Nicaragua, a la cual pertenece el hogar.
Una madre migrante, cuyas remesas son bajas e inconstantes, y una abuela desempleada criando a dos nietas, fueron las razones para que en el Hogar Carmen Castro Padilla, además de recibir a Martha, la niña de nueve años, también recibiera a su pequeña hermana de seis años, Araceli Martínez.
Pese a las dificultades económicas, ambas están felices. Lo demuestran cuando comentan que “ahora sabemos cosas buenas, y hasta hemos aprendido a tocar la marimba y a bailar la Palomita guaciruca”.
En el centro tres profesores de educación primaria atienden a los niños y niñas, quienes además reciben clases de manualidades, música y canto. Incluso tienen un profesor de deportes.
UNA DIFÍCIL SITUACIÓN
Después de algunas actividades de un grupo de migrantes nicaragüenses, para recolectar juguetes para los niños más pobres de nuestro país, surge en California la idea de formar este hogar.
El proyecto inició con la creación de la fundación homóloga Abandoned Children in Nicaragua Foundation, la que actualmente se encarga de recolectar fondos para cubrir los gastos del Hogar Carmen Castro Padilla.
Camilo Castro Padilla es el migrante nicaragüense que fundó la asociación en California.
Él afirma que “fue difícil tomar la decisión de iniciar el proyecto, porque se requiere de muchos recursos”. La asociación fue reconocida en 1999 por el Gobierno de Estados Unidos como una organización no lucrativa.
Fue un año después, en el 2000, cuando los directivos “vimos la necesidad de abrir un centro en Nicaragua. Entonces decidimos fundar una organización homóloga que en nuestro país (Nicaragua) se llama Fundación Niños Abandonados de Nicaragua, que vela por el funcionamiento del hogar”, recordó Camilo.
Después de algunos meses se aprobó en La Gaceta, Diario Oficial, la personalidad jurídica de la asociación nicaragüense.
“Entonces comenzamos con más esfuerzos de ambos lados a buscar los recursos para empezar nuestra labor”, dijo Gloria Castro.
UNA MÁRTIR
“En el 2002, la tragedia vino y nos marcó”, recuerda Camilo Castro. En ese año, unos asaltantes asesinaron a Carmen Castro Padilla, la hermana de los fundadores, quien resguardaba una alcancía en la que se ahorraba el dinero de diferentes actividades que ayudarían en la construcción del hogar en Nicaragua.
En ese momento se tenía recolectado alrededor de un mil dólares.
“Ella fue la víctima por el robo del dinero de la fundación”, afirmó Camilo. A partir de ese suceso la junta directiva tomó la decisión de nombrar al hogar de protección con su nombre.
AÚN HACE FALTA
A pesar de que el centro cuenta con oficina, recepción, y un salón multiuso con su cocina, bodega y sanitario, costo estimado en más de tres millones de córdobas, los fundadores afirman que éste necesita una ampliación.
GOBIERNO DEBE APOYAR
Pese a la gran contribución de estas fundaciones a la protección de la niñez, sus miembros aseguraron que no pretenden quitarle responsabilidades al Gobierno de Nicaragua. “Ellos deben seguir diseñando estrategias para proteger a los niños, nosotros sólo queremos poner un granito de arena”, afirmó Camilo Castro.