- Reo alega su inocencia y pide a la Corte dicte una sentencia justa
Mirna Velásquez [email protected]
Franklin Sequeira Argeñal tiene 39 años, está condenado a cinco años y medio de prisión y purga su pena en el Sistema Penitenciario de Chinandega. Reclama su libertad y asegura ser el único que paga por la quiebra del Banco del Café (Bancafé).
Desde la cárcel, Sequeira pidió a los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) estudien a fondo su caso y dicten una sentencia a su favor. La Corte es la máxima instancia a la que puede recurrir y su caso está en estudio por los miembros de esa sala.
Sequeira fue sentenciado a prisión responsabilizado de haber cometido los delitos de estafa y asociación e instigación para delinquir en perjuicio de Ninfa Argeñal Vallejos, Reynaldo, Francisco y Mario Díaz Argeñal. Él defiende su inocencia argumentando que la Fiscalía protege a otras personas y que el Fiscal designado, Manuel de Jesús Rugama Peña, tiene interés personal en su caso por enemistad familiar, afirmación que el Fiscal invalidó.
FISCAL NIEGA INTERÉS EN PERJUDICARLO
El Fiscal negó que tenga un interés particular en incriminar a Sequeira Argeñal y defendió su actuación basado en las investigaciones del caso.
“Nunca he tenido problemas con nadie. Yo no tengo nada personal contra nadie”, dijo el fiscal Rugama.
De acuerdo con las investigaciones, el procesado junto a su hermano, Horacio, y otras personas, entre ellas abogados que fueron procesados y luego eximidos de los cargos, participaron en la estafa al banco mediante la obtención de préstamos irregulares hasta por un total de cuatro millones de córdobas.
El nombre de Franklin Sequeira apareció en un poder especial que él supuestamente hizo ante los oficios notariales del abogado Rodolfo Encarnación Lacayo Silva, a nombre de 45 personas que demandaban un préstamo al banco por tres millones de córdobas.
Sequeira dijo desconocer cómo es que el notario obtuvo su nombre y lo plasmó en el poder que representaba a las 45 personas.
La acusación presentada por la Fiscalía narra que en noviembre del 2003, Ninfa Argeñal y Reynaldo Díaz Argeñal recibieron notas de cobro del Bancafé que les informaba que ambos eran deudores de la entidad bancaria por un crédito otorgado a un programa ganadero a beneficio de los afectados por el huracán Mitch.
El escrito de acusación describe que las víctimas otorgaron garantías hipotecarias a través de poderes generalísimos, pero en realidad nunca dieron tales facultades ni habían comparecido ante algún notario público a suscribir el documento.
En las investigaciones surgió que Horacio, hermano de Franklin Sequeira, en 1998 ó 1999 consiguió una cantidad de formatos de títulos de reforma agraria en blanco y éstos “eran llenados con nombres de personas a quienes con engaños les arrebataba sus cédulas de identidad haciéndoles creer que las emplearía para gestionar la construcción de un hospital en la comarca Cusmapa”. El que nunca se construyó.
Entre los señalamientos del procesado está la falta de pruebas en su contra, como los protocolos número 22 y 23 del notario Rodolfo Encarnación Lacayo Silva. Sequeira sostiene que los protocolos nunca fueron mostrados en el juicio, no obstante el Fiscal mostró los originales a LA PRENSA.
Sequeira dijo que de no obtener una sentencia definitiva que revierta su condena se prepara para recurrir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a los organismos internacionales de derechos humanos contra el Estado nicaragüense.