- La deserción escolar es uno de los principales problemas que afecta a la niñez del norte de Nicaragua, sin embargo en algunos municipios predominantemente rurales de Jinotega, existe una sobrepoblación estudiantil, gracias al trabajo conjunto de padres y madres de familia y de profesores, coordinados por el proyecto Iniciativa Escolar
Anne Pérez [email protected]
A más de doscientos kilómetros de Managua, en El Sardinal, comunidad de Jinotega, está ubicada una pequeña escuelita con el mismo nombre de la comunidad a la que pertenece.
La escuelita El Sardinal fue construida hace tres años por el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE). En ese momento el número de estudiantes era tan bajo, que sólo construyeron dos aulas para impartir las clases de educación primaria.
Sin embargo, debido al aumento en la matrícula motivado “por la comida”, el espacio se ha vuelto insuficiente para los casi doscientos estudiantes, aseguró la directora de la escuela, Rita Elena Alaniz.
La comida a la que se refiere Alaniz es a la proporcionada por el proyecto Iniciativa Escolar, dirigido por el Project Concern International (PCI), uno de los miembros de la Red Nicasalud. El cual es financiado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).
COMIDA PARA LA FAMILIA
Tony González tiene 10 años y cuatro hermanos menores. Ellos deben caminar al menos dos kilómetros para recibir clases en la escuela El Sardinal.
Los cinco hermanos, al igual que el resto de sus compañeros de clases, reciben un desayuno variado para quienes toman clases en la mañana, mientras a los que estudian por la tarde les entregan un almuerzo.
“Ya no nos preocupamos por desayunar o almorzar en la casa, cuando venimos a la escuela sabemos que vamos a comer”, dijo Tony.
Jahir Anielka Chavarría, quien a sus 12 años cursa el quinto grado de primaria, estudia en la misma escuela. Sus clases empiezan a la 1:00 de la tarde, pero ella llega desde las 12:30 del mediodía, “para comer arroz, frijoles, papa y cereal”, explicó.
PADRES INVOLUCRADOS
La comida para los desayunos y almuerzos de los 31 mil 250 niños y niñas, de 312 escuelas rurales de Jinotega atendidas en el proyecto Iniciativa Escolar es cocinada y producida por los mismos padres de familia.
Doña Clara Luz Dávila es una de las madres de familia que adquirió la responsabilidad de cuidar un gallinero. Las 74 gallinas que cuida deben poner huevos para el desayuno de 180 estudiantes de una de las escuelitas de la zona.
“PCI me trajo las gallinas, y me dan los concentrados para alimentarlas”, cuenta doña Clara. De lo que éstas producen, en huevos, carne o en dinero, le queda un treinta por ciento a ella, el restante es dirigido para el desayuno de los menores.
Yalí, Jinotega, La Concordia, San Rafael del Norte y Pantasma son los municipios atendidos por el proyecto Iniciativa Escolar.
AUMENTO EN MATRÍCULA
Antes de octubre del 2004, fecha en que inició el proyecto, muchas escuelas corrieron el riesgo de ser cerradas por falta de alumnos, aseguró Francisco Javier Torres Dávila, profesor de la zona de El Sardinal.
Hace un par de años, habían como 100 estudiantes en esa escuelita, de éstos faltaban diariamente como cuarenta, dijo Torres, quien además aseguró que “si los niños faltan ahora, es porque están enfermos, y no por comida, como sucedía antes”.
Debido al aumento en la cantidad de estudiantes, los padres de familia están solicitando al FISE, una ampliación de la escuela.
Norma Elena Rivera, profesora de multigrado de la Escuela Benjamín Zeledón, ubicada en la comunidad jinotegana Santa Isabel, afirmó que en el 2004 hubo 96 estudiantes matriculados en esa escuela. Sin embargo, a inicios de este año, la matrícula incrementó a 126 niños y niñas, equivalente a un 31.25 por ciento en relación a la matrícula anterior.
La escuela Benjamín Zeledón ofrece educación hasta cuarto grado, porque “antes eran pocos los niños que terminaban sus clases de cuarto grado, pero ahora la cantidad ha aumentado mucho, por eso ya es necesario ampliar los grados”, dijo Moisés Palacios, miembro de la Asociación de Padres de Familia de esa escuela.
La delegada municipal del MECD en Jinotega, Rossana Blandón Úbeda, aseguró que la deserción escolar en esa zona ha desaparecido, y más bien hay una sobrepoblación estudiantil.
“Hay aulas hasta con cincuenta y cinco estudiantes; y debido a esa alta cantidad, tenemos un déficit de tres mil 650 pupitres”, dijo Blandón Úbeda.
ESTUDIANTES DESINFECTAN AGUA
Según estadísticas de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), el 46 por ciento de la población rural no tiene acceso a las redes de agua potable, por lo que la utilización de la tecnología Sodis, desinfección solar del agua, podría ser la solución.
En Jinotega la escasez de agua no es novedosa. Sólo las áreas urbanas son atendidas por Empresa Aguadora de Jinotega, el resto de las fuentes de agua son mini acueductos rurales, mantenidos y cuidados por las mismas personas de la comunidad, y supervisados por el Ministerio de Salud, explicó Claudia López, jefa del Departamento Técnico de la Empresa Aguadora de Jinotega.
El método Sodis elimina los coliformes fecales y hace que el agua contaminada sea apropiada para el consumo humano, por eso está empezando a ser usado en las escuelas atendidas por el proyecto.
Para lograr la desinfección, el agua es colocada en botellas plásticas, de las que se descartan tras el consumo de bebidas gaseosas; luego se exponen al calor solar durante 24 horas.
Yalí es el único municipio, de los cinco atendidos dentro de Iniciativa Escolar, que no está aplicando Sodis. Hasta la fecha, estudiantes y maestros de cincuenta escuelas utilizan el método Sodis para desinfectar el agua.
“El agua purificada (a través de Sodis) la utilizamos para hacer la comida”, explica la estudiante de quinto grado, Jahir Anielka.
La recolección de botellas para la desinfección del agua es el principal problema en la comunidad de El Sardinal. “Tenemos tanta demanda de agua en la escuela, que las botellas de agua para hacer Sodis son muy pocas”, explicó la directora de la escuela El Sardinal.
Precisamente, por la falta de botellas plásticas, PCI está organizando una jornada de apadrinamiento para que pequeñas y medianas empresas de Jinotega las recolecten y las donen a las escuelas rurales donde más se practica Sodis.
Los profesores y estudiantes de la escuela El Sardinal están empezando una estrategia de capacitación sobre el uso de Sodis, porque “el agua potable no beneficia a toda la comunidad”, aseguró la directora, quien está organizando el proceso de formación.
Sofía Herrera Flores, supervisora departamental de la aplicación de Sodis, explicó que “pretendemos que los mismos niños, en edad escolar, sean quienes expliquen qué es y cuáles son las ventajas del Sodis”. Para ello, PCI está organizando la Feria de Sodis 2005, la cual se realizará en Tomatoya (San Rafael del Norte) el próximo 15 de julio.
ESCUELAS Y PADRES PRODUCTORES
La producción tampoco se ha olvidado dentro de las escuelas primarias, porque el proyecto Iniciativa Escolar permite que las escuelas atendidas elaboren huertos escolares y viveros forestales, para el desayuno o almuerzo de los mismos estudiantes y para preservar el medio ambiente.
En algunos casos, las escuelitas no tenían suficiente terreno para cultivar vegetales, por eso cientos de padres y madres de familia se comprometieron en la siembra y cuido de los cultivos como maíz, frijol, soya, yuca y sorgo.
En total, los padres y madres han cultivado mil 247 manzanas de tierras, con una inversión de más de cuatro millones de córdobas.
PRODUCCIÓN PECUARIA Y AVÍCOLA
Las gallinas que cuida don Esteban Martínez ya no ponen huevos, al parecer están muy viejas, dice él mismo. Por eso, en conjunto con la Asociación de Padres de Familia de la Escuela Benjamín Zeledón decidirán si las venden para comprar otras o las sacrifican.
Mayra Ruiz Torres es otra de las madres de familia que también participa en el proyecto de Iniciativa Escolar. Ella tiene una granja de cerdos, su trabajo es hacer que se reproduzcan, para luego venderlos.
El monto de la venta de los cerdos, y de los otros animales es el principal ingreso económico para la apertura de cuentas de ahorro, que permitan el seguimiento del desayuno escolar para los niños y niñas. Es una de las opciones para continuar alimentando a los niños, considerando que en septiembre de este año finaliza el proyecto de Iniciativa Escolar.
Hasta el momento 40 escuelas rurales ya abrieron una cuenta de ahorros. El monto total de esos ahorros suma más de 185 mil córdobas, según afirmó el director del proyecto, Juan Ramón Jiménez.
Moisés Palacios tiene dos hijos en la escuela Benjamín Zeledón, ubicada en la comunidad Santa Isabel. Él cuida a ocho pelibueyes, “porque es una manera de contribuir con la alimentación de los niños”, dijo.
Para un mejor cuido de los animales, los padres de familias involucrados en el proyecto Iniciativa Escolar, reciben constantemente capacitaciones organizadas por los facilitadores de PCI.
Jerry Argüello, coordinador agropecuario de PCI, dijo que los padres y madres que participan en el proyecto han invertido alrededor de 700 mil horas voluntarias, entre capacitaciones y trabajo de campo.