Ricardo Guerrero [email protected]
José Augusto Navarro, titular del Ministerio Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Magfor), anunció que abrirá espacios en la institución que él dirige para ejecutar la Estrategia Nacional para el Fomento de la Producción Orgánica que fue presentada esta semana.
“Voy a solicitar la participación del movimiento de productores orgánicos para que analicemos cómo abrir en el ministerio esos espacios tanto físicos como institucionales”, dijo Navarro, durante el lanzamiento de la Estrategia.
El ministro anunció que esta es una gran oportunidad que los productores no deben de desaprovechar, “producir alimentos limpios que en los mercados internacionales adquieren mejores precios que en los convencionales”.
El estudio sobre la producción orgánica fue elaborado por investigadores del Instituto Interamericano para el Desarrollo de la Agricultura (IICA), y del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), luego de realizar en el 2004 una consulta nacional con productores, comercializadores, ONG’s, instituciones gubernamentales, universidades y agencias certificadoras.
En la actualidad, más de 130 países practican esta forma alternativa de producir, contabilizando alrededor de 24 millones de hectáreas certificadas, distribuidas en más de 462 mil 475 fincas, alrededor del mundo.
El Representante del IICA en Nicaragua, Gerardo Escudero, resumió que la investigación ha detectado “un verdadero movimiento de productores orgánicos, un alto potencial territorial del país, detectó la demanda internacional por país, producto y monto, y cuáles son los productos sostenibles en el tiempo”.
“¿Qué nos hace falta?” —se preguntó Escudero y respondió que “hay que dar carta de ciudadanía al movimiento de productores orgánicos juntando los esfuerzos del sector público y del privado para crear una institucionalidad que los respalde”.
La investigación da cuenta que en Nicaragua hay cerca de 6,400 productores orgánicos y unas 54 mil hectáreas certificadas o en proceso de certificación, área que no llega ni al 1% de las tierras agrícolas cultivadas en el país pero que ya genera unos 10 millones de dólares anuales en exportaciones.
Noel Pallais, director del Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA), dijo que el reto no es sólo producir orgánicos, sino convencer a los consumidores que esta producción es cara “y que es necesario reconocer con mejores precios ese esfuerzo de los agricultores”.
“Los pequeños agricultores, especialmente en la Costa Atlántica, somos productores orgánicos naturales que vemos con esperanza la Estrategia”, dijo Rubén Tobías, en representación del municipio de Waspán, 500 kilómetros al noreste de Managua. “Pero también queremos pedirles a todos ustedes que cumplan ejecutando esta Estrategia”, subrayó.
El especialista en agricultura orgánica del IICA, Pedro Cussianovich, destacó el “gran potencial” de Nicaragua para desarrollar la producción orgánica y señaló como una tarea urgente trabajar con “el movimiento orgánico que está muy desarticulado pero en crecimiento”.
Uno de los aspectos claves para diferenciar un sistema de producción orgánica de otros tipos de producción sostenible y convencional es el sello de certificación orgánica. Este mecanismo, según el estudio, garantiza la condición “orgánica” del producto, procesado y comercializado mediante la aplicación de normas establecidas para tales propósitos, otorgándole credibilidad al productor y brindándole la protección y seguridad al consumidor.