- Brahva y Búfalo alistan “nuevas municiones” tras el primer año en el mercado nica
Mario José Moncada yGustavo Ortega [email protected]
Aquel 29 de mayo, viernes del 2004, mientras en Washington los ministros de economía de Estados Unidos y Centroamérica estampaban su firma en un acuerdo de libre comercio, y en Guadalajara el presidente de México Vicente Fox le cantaba cero a sus homólogos del istmo que le plantearon un trato preferencial en las compras de petróleo, en Managua se desataba lo que luego llegó a llamarse “la guerra de las cervezas”.
Ese viernes ya tarde en la noche, en Managua empezaron los “primeros combates” entre dos cervezas. Una extranjera Brahva y una nacional Búfalo, durante una primera presentación de ambas que, dos semanas después, salieron al mercado oficialmente.
Búfalo prefirió un restaurante capitalino, mientras que Brahva también hizo lo suyo en un hotel.
Un año después de haberse desatado la llamada “guerra”, ambas bebidas siguen “disparando” sus “municiones” para seguir conquistando parte del mercado de Nicaragua, y prometen inversiones para los próximos años que superan varios millones de dólares.
Jorge Solís, gerente corporativo de la Compañía Cervecera de Nicaragua (CCN), fabricante de Búfalo, fue claro al indicar que haría referencia al comportamiento de su empresa y no de una marca en particular.
“Dentro de la estrategia de nuestra empresa tenemos éxito rotundo, controlando el 92 por ciento del mercado de ventas de cervezas”, apuntó.
Solís recomendó que estos datos fuesen comprobados con la Dirección General de Ingresos (DGI) y la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA), pero en ambas entidades, como requisito la autorización de las empresas para hacer públicos estos datos, pero al cierre de esta edición no fue posible obtenerlos.
La CCN además produce las marcas Toña, Victoria, Premium y distribuyen Heineken.
“Decirte cuánto se está vendiendo de cada marca es abrirte mi estrategia y eso es algo muy reservado”, apuntó.
Solís dijo respecto a la llamada “guerra de las cervezas”, que le dejaban al público valorar quién llevaba la ventaja, “si te digo que del ciento por ciento del mercado alguien tiene el 92 (por ciento), pues les dejo que hagan sus comentarios”.
Por otro lado Solís adelantó que están alistando una marca “sorpresa” que fortalecerá el liderazgo de la CCN.
Este año fiscal (julio 2004-junio 2005) CCN vendió ocho millones de cajas, lo que representa un 12 por ciento de incremento respecto al período anterior.
En tanto Marcelo Pera, director comercial de la compañía Cervecería Río, que trae la cerveza Brahva, asegura que tras un año de estar presente en Nicaragua han logrado conquistar, según sus estimaciones, el 20 por ciento del mercado cervecero de Nicaragua.
“En nuestro primer año de vida estamos hablando de una inversión de 2.5 millones de dólares y para los próximos cinco años estamos hablando de una previsión de 10 millones de dólares”, sostiene en declaraciones a LA PRENSA.
Pera insiste en que Brahva, “con su sabor refrescante, que da alegría y diversión”, ha logrado hacerse con el 20 por ciento del mercado nacional de cervezas, que estima en un total de 70 millones de litros. “Estamos hablando de 14 millones de litros” en un año, sostiene.
La cerveza Brahva es una de las más de 30 marcas de cervezas que produce Cervecería Río, compañía que nació de una inversión de más de 50 millones de dólares realizados entre CabCorp y AmBev. Actualmente cuenta con presencia en Nicaragua, en El Salvador, donde ingresó el pasado febrero, y en Guatemala, donde lo hizo en septiembre del 2003.
En el caso de Nicaragua, Brahva es distribuida a través de la Embotelladora Nacional ENSA, que entre otras distribuye la bebida Pepsi. Su director comercial, Cristian Reynolds, aseguró que la entrada de la nueva cerveza ha dinamizado el mercado, el negocio de la publicidad y la economía nacional en general.
FISCO EN EL MEDIO
La llamada “guerra de las cervezas” también tuvo, en sus inicios, implicaciones fiscales cuando el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) emitió un acuerdo, que luego fue derogado, mediante el cual excluía del Régimen Especial de Cuota Fija a los establecimientos que vendieran bebidas alcohólicas extranjeras.