Josué BravoCORRESPONSAL /SAN JOSÉ, COSTA [email protected]
El director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Carlos Sojo, descartó que la mayoría de los inmigrantes nicaragüenses vivan en tugurios de Costa Rica y a la vez sean responsables de la criminalidad de esos lugares, tal y como se piensa.
Durante una ponencia en un seminario de migración realizado en esta capital, Sojo dijo que por la falta de políticas públicas y por la divulgación de información sesgada, en Costa Rica se cree que en los barrios marginales viven en su mayoría nicaragüenses, y los asocian con altos índices de criminalidad.
Sin embargo, el académico aclaró que hay estudios que comprueban que el desempleo, la delincuencia y la pobreza, están mas extendidas entre la población costarricense, quienes son mayoría en esos lugares.
Sojo explicó que a esta realidad debe añadirse la poca investigación que existe sobre los “crímenes” en los que son víctimas los inmigrantes, tales como el comercio sexual, el “coyotaje”, la trata de personas, el tráfico de niños, entre otros.
El director de Flacso también explicó que hay un vacío investigativo sobre la dimensión psicosocial de la migración, como por ejemplo la tristeza por la disolución de los vínculos familiares y la soledad.
ARGUMENTOS PARA LA EXCLUSIÓN DE MIGRANTES
“Falta ver la migración como una experiencia traumática por el desarraigo de la familia, la falta de mecanismos de apoyo. La población migrante puede enfrentar la discriminación relativa (por racismo o elitismo) y la discriminación absoluta (exclusión del derecho a la educación y a la salud para las personas indocumentadas)”, indicó.
“Por lo tanto, se producen argumentos de exclusión basados en la competencia por bienes fiscales, por ejemplo con frases como: si hay pocos recursos, que no sean para los migrantes”, añadió.
EVASIÓN
A juicio del académico Carlos Sojo, otro problema de los inmigrantes es que hay una «responsabilidad distributiva difusa» que se manifiesta en el sistema de seguridad social, ya que mientras no se acredite a extranjeros, se facilita la contratación por un salario menor y la evasión del pago al régimen de salud.
Sojo es del criterio que las comunidades «expulsoras» de personas también sufren problemas, tomando en cuenta que los que emigran son los más aptos, por lo tanto esas zonas se quedan sin fuerza de trabajo empleable. «También hay una depresión en las actividades productivas y menos probabilidades de desarrollo», indicó.