Kaká pelea la esférica con Stylianos Giannakopoulos.

Brasil baila y golea

Edgard Tijerino [email protected] Confianza total en sus hombres y en su juego, destreza incomparable para maniobrar, dominio abrumador para fabricar opciones, y sobre todo, una implacable facilidad para asestar zarpazos, es lo que mostró Brasil ayer en su ruidoso debut en la Copa de Confederaciones imponiéndose 3-0 al campeón de Europa, Grecia. Un rayo láser […]

Edgard Tijerino [email protected]

Confianza total en sus hombres y en su juego, destreza incomparable para maniobrar, dominio abrumador para fabricar opciones, y sobre todo, una implacable facilidad para asestar zarpazos, es lo que mostró Brasil ayer en su ruidoso debut en la Copa de Confederaciones imponiéndose 3-0 al campeón de Europa, Grecia.

Un rayo láser trazado por un poderoso y certero zurdazo de Adriano desde unos 25 metros, abrió el marcador a los 40 minutos en el primer tiempo; la fulgurante entrada de Robinho llegando a tiempo con su botín derecho para atrapar un centro rasante con la mínima abertura posible y sacudir las redes al primer minuto del segundo tiempo estableció el 2-0; y el taponazo de tiro libre de Juninho, con pierna derecha , terminó de sangrar a los griegos.

La diferencia pudo ser mayor porque los brasileños, cambiando de posiciones, cubrieron terreno extra, se apoderaron el mayor tiempo de la pelota, y una vez más, mostraron esa claridad que hace sospechar utilizan un radar para garantizar los anticipos y precisar las entregas.

Robinho tuvo en sus pies dos posibilidades que se daban por un hecho, pero quedó frustrado, y cerca del final, por una posición adelantada, le anularon un remate a quemarropa que el Estadio estaba festejando. En tanto Adriano, que se vio muy poco antes de su golazo, pudo marcar otro y se le desvió la mira.

Ronaldinho no estuvo con la brillantez que casi siempre ofrece, pero su accionar, como es natural, mantuvo preocupados a los defensores griegos abriendo espacios favorables. Fue ovacionado cuando lo reemplazó Renato a los 71 minutos.

El tiro libre de Juninho con la derecha, a los 81 minutos, hizo recordar los de Rivelino con aquella zurda prodigiosa en los años setenta. Desde unos 25 metros, por encima de la barrera, Juninho envió una pelota hacia la esquina superior derecha de la cabaña de Antonios Nikopolidis, que se sintió tan paralizado y sin brazos, como la Venus de Milo en el Louvre.

Grecia existió y generó peligro en ciertas ocasiones, pero nada que ver con aquellas arremetidas impetuosas que le permitieron sorprender coronándose Campeón de Europa.

Y es que no se puede ser creativo cuando la mente y la rapidez del adversario, agregadas a sus habilidades naturales, te dejan sin pelota y sin espacios. Pese a eso, el equipo griego registró tres entradas de peligro inminente, sin poder concretar ninguna de ellas.

Un buen debut de Brasil sin Ronaldo, bailando y goleando, con esa alegría que siempre lo ha caracterizado. Qué bueno sería verlos enfrentarse a Argentina en la final de esta Copa.

GANÓ MÉXICO

El invicto de la CONCACAF, este México discutible de Ricardo Lavolpe, derrotó a Japón 2-1 con un par de goles de excelente elaboración.

Japón tomó ventaja 1-0 con gol de Atsushi Yanagisawa, entrando por un centro de Kaji, y superando el esfuerzo de Salcido y Aarón Galindo.

Respondió México con un cañonazo del brasileño-nacionalizado Antonio Naelson (Zinha), y un cabezazo de ese fiero atacante que es Francisco Fonseca, el mayor peligro frente a Guatemala y Trinidad.

Igual que en el marco de la CONCACAF, la defensa mejicana careció de autoridad, mostrando la necesidad de recuperar al lesionado Rafa Márquez.

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