Mario José [email protected]
Aunque la industria camaronera del país sigue siendo uno de los principales soportes de las exportaciones nacionales, al punto que el año pasado generó más de 35 millones de dólares, la producción y las divisas del camarón de arrastre han venido en picada desde 1999, mientras el camarón de cultivo ha salido a flote y "navega" más tranquilo.
Los expertos dicen que es posible que el camarón de arrastre, que se obtiene en las aguas del Mar Caribe y en menor medida en las del Océano Pacífico, esté en un punto de sobreexplotación.
Los productores admiten en parte esta situación, pero también aducen el incremento de los costos de producción como los combustibles, que obliga a los barcos a "autoimponerse" vedas. Además, la flota pesquera ha disminuido notablemente en ambos océanos.
En el otro extremo, las entidades del Estado como la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, hablan incluso de la necesidad de ampliar la veda regular de un mes que establece cada año la Administración Nacional de la Pesca y Acuicultura (Adpesca), en un intento para recuperar las poblaciones del marisco, sostiene el diputado Jaime Morales Carazo.
Según un reporte de Adpesca, entre el 2003 y el 2004 los volúmenes de exportación de camarón de arrastre se redujeron en 12 por ciento, al pasar de 4.9 millones de libras a 4.3 millones en dicho período. En tanto las divisas que generó experimentaron un bajón aún mayor, por el orden del 16 por ciento, al descender de 13.9 millones a 11.6 millones de dólares.
Las cifras parecen distantes si se comparan con los resultados de 1999, cuando Nicaragua exportaba 5.7 millones de libras de camarón de arrastre con un valor de 22.9 millones de dólares.
UN COMBO DE FACTORES
"La situación de la industria es preocupante", declara el presidente de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), Francisco Vannini, en referencia al camarón de arrastre.
"Creo que si los precios de los combustibles continúan subiendo este año, vamos a seguir viendo una reducción de la flota pesquera y una posible reducción de la producción", pronostica.
La reducción de la producción de camarón de arrastre puede explicarse primero por un aumento de los costos de producción, ya que el combustible, el principal de esos costos, se ha incrementado en el último año en por lo menos el 50 por ciento. A ello habría que sumarle factores climáticos oceánicos y una mayor captura de larvas silvestres para la camaronicultura.
La flota pesquera del camarón de arrastre se ha reducido de 63 barcos que navegaban en el Caribe en el 2001, a 45 el año pasado, en tanto en el Pacífico el número de embarcaciones pasó de 19 a sólo ocho, refiere.
El también gerente general de la empresa Central American Fisheries añade que, en esta época, el camarón de arrastre que se puede capturar "sale caro pues es muy chiquito".
En consecuencia "el valor económico ni siquiera compensa los costos de los combustibles", debido a lo cual el empresario tiene que racionar sus recursos e imponerse una "autoveda" que sigue a la impuesta por Adpesca que dura un mes.
El diputado Jaime Morales Carazo, presidente de la Comisión del Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, confirma que estará convocando a los empresarios y a las autoridades de Adpesca, para discutir la situación real del sector.
No obstante, se muestra dispuesto a defender la necesidad de ampliar los períodos de veda para el camarón de arrastre "de comprobarse que estamos ante una sobreexplotación del recurso".
Este año Adpesca impuso un mes de veda para el marisco tanto en el Mar Caribe como el Océano Pacífico. Este año fue del 1 de abril al 31 de mayo en el Caribe, y del 15 de abril al 15 de mayo en el Pacífico.
Pero Morales considera que "a lo mejor es conveniente ampliar ese período de veda".
No fue posible obtener una reacción de las autoridades de Adpesca, ya que los autorizados a brindar detalles sobre el sector se encuentran fuera del país, se informó.
OJOS HACIA EL DE CULTIVO
El fenómeno de la reducción de la producción en el Mar Caribe alcanzó el seis por ciento el año pasado, y el 54 por ciento en el Pacífico, que sólo generó 295 mil libras.
"Habrá que ver si la industria vuelve sus ojos a la camaronicultura", dijo un empresario que radica en Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) que solicitó el anonimato.
Precisamente el cluster de Pesca y Acuicultura, uno de los nueve que existen en Nicaragua, para potenciar el desarrollo de igual número de sectores, apunta a fomentar el crecimiento y aprovechamiento sostenible del camarón de cultivo, primero porque el país tiene las condiciones y porque este sector puede beneficiar a un mayor número de pequeños productores.
Patricia Talavera, gerente del cluster, de la Comisión Presidencial de Competitividad (CPC), sostiene que la estrategia es incrementar la producción de las áreas, reducir costos y riesgos.
Este año, adelanta, se pondrá en marcha un proyecto piloto con 19 cooperativas, que recibirán capacitación tanto en el manejo del camarón de cultivo, optimizando el uso del agua, como en la comercialización del producto.
"El cluster está enfocado en apoyar a las cooperativas con especial interés, porque no han podido experimentar mayores niveles de producción, a diferencia de las grandes empresas, primero por la falta de capital de trabajo y porque no manejan los protocolos de producción", explica.
"El camarón de cultivo es el que tiene potencial de crecimiento, tomando en cuenta además que tiene un efecto social porque involucra a una mayor cantidad de trabajadores", añade. Este sector ha pasado en los últimos cinco años de 6.3 millones de libras a 12.5 millones, con un valor que saltó en términos más moderados de 21.2 millones a 25.7 millones de dólares.
PRECIOS EN PICADA
La industria del camarón también debe enfrentarse a la baja de los precios internacionales. El Banco Central de Nicaragua (BCN) dice que disminuyeron en nueve por ciento en el último año, influenciados "por una mayor oferta mundial de los países asiáticos", que son los mayores productores.