Maestros jubilados

Manuel Centeno En la época de Somoza, cuando el estudiante ingresaba a una escuela Normal se orientaba que el magisterio era una profesión apostólica, y este principio era asumido por los que nos graduamos, sin embargo no sólo de principios vive la persona. Incomprensiblemente, las luchas sindicales en todos los gobiernos de turno sólo se […]

Manuel Centeno

En la época de Somoza, cuando el estudiante ingresaba a una escuela Normal se orientaba que el magisterio era una profesión apostólica, y este principio era asumido por los que nos graduamos, sin embargo no sólo de principios vive la persona.

Incomprensiblemente, las luchas sindicales en todos los gobiernos de turno sólo se han centrado a favor del maestro activo, no incluyendo al jubilado y al que está por jubilarse. A manera de refrescamiento, los maestros jubilados, muchos de ellos ya fallecidos (como mi compañero en la escuela de Quilalí, profesor Octavio Medina (q.e.p.d.) padre de mi ex alumno Fabián Medina) otros ancianitos olvidados en un rincón de la casa trabajaron debajo de árboles, sin aguinaldo, sin zonaje, los cuales fueron muy apreciados por la sociedad.

El maestro jubilado es marginado desde el momento que se jubila y prueba de ello son los mil córdobas que recibe como indemnización, lo cual a todas luces es humillante y ridículo en comparación al resto de trabajadores de otras instituciones que se jubilan.

Pido a los dirigentes sindicales y funcionarios del Ministerio de Educación unir esfuerzos para que se mejore la indemnización del maestro que se jubila. Recuerden que si ustedes llegan a la meta, también se van a jubilar. Como reza el refrán: hoy por ti, mañana por mí.

Profesor

Cartas al Director

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí