- Resultados preliminares hablan de más de 72 mil casas sin moradores
Mario José [email protected]
El censo de población y vivienda que concluyó oficialmente este fin de semana reveló que más de 72 mil viviendas están desocupadas en toda Nicaragua, especialmente en la zonas rurales, según un balance preliminar del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
En declaraciones a LA PRESA, ayer el director ejecutivo del INEC, Néstor Delgadillo, aseguró que la realización del VIII Censo de Población y IV de Vivienda resultó “un éxito”, al reportar un avance del 99 por ciento en la recolección de la información de campo y un nivel de rechazo, es decir la negativa de una vivienda para recibir a quienes recolectan la información, del dos por ciento.
Delgadillo refirió que en el censo de 1995, el más reciente del país, el índice de rechazo alcanzó el 3.5 por ciento, y añadió que las normas internacionales para considerar que un censo ha sido “excelente y de calidad” establecen un techo de cinco por ciento para dicho índice.
Los datos recolectados por más de 12,000 empadronadores, que son los que recolectaron la información, empezarán a ser procesados a partir de esta semana.
Delgadillo estimó que en diciembre el INEC estaría divulgando los datos preliminares del censo y durante el primer trimestre del 2006 los datos finales. No obstante, reveló preliminarmente que “un hallazgo increíble es la cantidad de viviendas que encontramos desocupadas”.
“Nos hemos dado cuenta que el índice de viviendas desocupadas es alto, y tendríamos que investigar las razones. Tal vez puede ser debido a la migración laboral interna, pero vamos a analizar los datos a fondo”, explicó.
El balance preliminar del INEC, con datos recopilados por su centro de operaciones en las oficinas centrales en Managua, indica que se encontraron 72,345 viviendas desocupadas, de un total de 869,383 viviendas visitadas.
El mayor índice de viviendas desocupadas se encuentra en el departamento de Managua, con más de 12 mil, aunque también el fenómeno es fuerte en Matagalpa con 9,257 viviendas; León con 8,732 y Nueva Segovia con 4,667 viviendas.
La situación resulta paradójica cuando las cifras oficiales hablan que el país tiene un déficit de más de 500 mil viviendas.
LOS PRIMEROS SIGNOS
Delgadillo dijo que este fenómeno de viviendas desocupadas se observó desde la realización del censo experimental en municipios como Quilalí, que tuvo lugar en mayo, donde se encontró el 16 por ciento de casas en esta situación.
Explicó que en este caso muchas de las viviendas, cuyo número no precisó, fueron construidas por organismos no gubernamentales para las familias víctimas del huracán Mitch que azotó el país en 1998, pero al parecer la ubicación de las construcciones no fue la mejor desde el punto de vista de acceso a servicios básicos y sociales.
El director ejecutivo del INEC dijo que aunque el censo concluyó oficialmente el sábado, la entidad se dará a la tarea de completar la recolección de datos en regiones que por su lejanía geográfica ha sido difícil llegar, o porque en la vivienda visitada no había ninguna persona.
En caso como éstos, el empadronador debió dejar un aviso en la vivienda, indicando que regresaría para levantar la información referente a la vivienda, el hogar y la escolaridad de sus ocupantes, para mencionar algunas de las interrogantes planteadas en la boleta censal.
No obstante, LA PRENSA conoció algunos casos en los cuales aunque en una vivienda no había nadie que recibiera al empadronador, éste decidió colocar una calcomanía en la casa, que indicaba que fue censada.
“Es responsabilidad del empadronador, del delegado municipal y departamental, y del técnico, cumplir con lo encomendado. Para casos como éstos existen equipos de supervisores que tomarán las medidas debidas”, dijo Delgadillo.
Por ello recomendó a aquellos que hayan tenido situaciones similares, reportarlo a las oficinas centrales de INEC central, al 2666564.