- Nicholas G. Carr, anteriormente editor ejecutivo de Harvard Business Review y pensador líder en el campo de la tecnología de la información, amplía su controvertido argumento acerca del menguante significado estratégico de la tecnología de la información, observando cómo la abundante oferta de poder computacional está forzando a los vendedores de tecnología de la información (TI) a repensar su negocio
The Thought Leadership Series
El influyente artículo que el escritor y consultor Nicholas Carr escribiera en el 2003, “No tiene importancia”, que postulaba la declinante importancia de la tecnología de la información como fuente de ventaja competitiva, causó bastante agitación entre los ejecutivos y expertos en TI por igual.
En ese artículo de Harvard Business Review y en su ulterior libro, Does IT Matter? Information Technology and the Corrosion of Competitive Advantage (Harvard Business School Press, 2004), Carr comparó el desarrollo de la tecnología de la información al de la electricidad, una tecnología infraestructural de fines del siglo XIX.
Más recientemente, extendió esa analogía al análisis de la industria TI misma. En la siguiente conversación con Christopher Bradley describe cómo la economía de la ubicuidad está transformando las estrategias de los proveedores de TI.
Puede explicarnos la analogía de la electricidad que desarrolló en su análisis del usuario sobre el desvanecimiento de la TI como un diferenciador competitivo?
Hace cien años, a medida que la electricidad se hacía más barata, más estandarizada, más un lugar común, pasó de ser un activo que otorgaba a una empresa una ventaja competitiva sobre otras empresas, a ser una infraestructura básica que todas las compañías compartían. La electricidad siguió siendo esencial pero, a nivel estratégico, ya no era importante. Se transformó en un costo del negocio a ser administrado bien.
Más o menos lo mismo está ocurriendo con la tecnología de la información. Mientras que una vez fue una poderosa forma de diferenciar una compañía del resto, se está convirtiendo en una infraestructura básica que todas las empresas comparten. Nuevamente, el motivo del cambio es que la TI se está volviendo más estandarizada, barata y mejor comprendida. Las oportunidades para usarla de formas innovadoras y para defender esas innovaciones de los intentos de los competidores para copiarlos, están desapareciendo.
Usted también comenzó a ver esta analogía desde el punto de vista de los proveedores. ¿Correcto?
Exacto. Lo que vi es que a comienzos del siglo XX, cada fábrica tenía básicamente que construir su propio generador eléctrico y contratar a un grupo de especialistas para mantenerlo. Tenemos actualmente una situación muy similar con la tecnología de la información. Cada compañía tiene que construir su propio centro de datos y su propia arquitectura de información y contratar a un grupo de especialistas para mantenerla.En ambos casos, la fragmentación del abastecimiento lleva a una muy pobre eficiencia, una gran cantidad de sobrecapacidad, y una enorme inversión redundante porque todos están, esencialmente, comprando lo mismo para hacer las mismas cosas.Hace cien años, la habilidad de proveer energía eléctrica en forma centralizada creó economías de escala que posibilitaron el surgimiento de la industria de servicio eléctrico. Una tras otra, las fábricas cerraron sus generadores privados y comenzaron a comprar electricidad como cualquier utilitario. Pienso que estamos en las etapas tempranas del mismo tipo de transformación en el suministro de tecnologías de la información. En otras palabras, el mundo de las TI está cambiando de una economía de la escasez a una economía de abundancia.
Este cambio es una de las precondiciones esenciales para el surgimiento de un modelo utilitario. Es cuando las empresas no perciben un enorme valor en construir y mantener su propia y diferenciada infraestructura de TI, que comienzan a decir: ¿por qué sencillamente no nos cambiamos a un modelo centralizado ya que no vamos a perder nada?
Desde la perspectiva del usuario, estamos prácticamente en el mismo punto ahora. Aún la mayoría de los gerentes que no estaban de acuerdo con mi artículo original dicen que al menos el 70 por ciento de las inversiones en TI de sus compañías se usaron en infraestructura no diferenciada. Reconozco que los usuarios continúan buscando mejores alternativas para varios componentes de TI. Pero todos sus competidores también hacen lo mismo con el resultado que cada mejora tecnológica es rápidamente compartida por todos, en vez de ser propietario de una compañía.Los proveedores también se han tenido que adaptar a este cambio en que los componentes individuales —capacidad de procesamiento, almacenamiento, varias aplicaciones— han pasado de ser escasos a ser abundantes. Adelantándonos, los productos y servicios que realmente tendrán demanda son los que ayuden a las empresas a tomar este ubicuo poder computacional y a configurarlo de acuerdo a sus necesidades individuales.
Entonces, para clarificar, ¿su análisis de los proveedores sugiere, tal cual su anterior análisis del usuario, que el rol de la TI en la creación de ventajas competitivas sostenibles está decreciendo?
Correcto. En el pasado, muchos proveedores de TI obtuvieron su ventaja competitiva basados puramente en su tecnología —por ejemplo—, qué nuevas características podían presentar, o en sí podían introducir más poder o más flexibilidad en la tecnología misma. Pero, en la medida que toda la industria TI madura, es cada vez más difícil para los proveedores diferenciarse basándose en el producto mismo, o sea, basado en la tenencia de características diferentes o en la última versión de algún componente particular. Por eso vemos compañías de TI tratando de salir del rol de proveedor de commodities a ser más una compañía de servicios y en la que ayudan a sus clientes a usar y a integrar la tecnología de la información.
¿Puede explayarse en la forma en que están cambiando las estrategias de las compañías?
Tomará unos años, pero pienso que más y más activos TI —tanto hardware como software— que ahora las empresas tienen y mantienen individualmente serán centralizados en proveedores de servicios cada vez más grandes. Estas compañías que surjan se convertirán en el corazón del abastecimiento de tecnología de la información.Sun Microsystems es un ejemplo de una empresa que se está moviendo agresivamente en esa dirección. Fujitsu Services, particularmente en Europa, es otro. Empresas como éstas están hosteando o alquilando muchas capacidades informáticas —procesamiento de datos, almacenado y similares— a usuarios mediante el pago de un cargo fijo por unidad; otras están creando subastas on line para vender su excedente de capacidad informática.Hay también un número de jugadores menores que se están moviendo hacia esta área, por el lado del software. En vez de vender una aplicación de software empaquetada, empresas como Right Now y Salesforce.com permiten el acceso de los clientes a aplicaciones que corren en sus propios servidores. Usando un navegador de internet, los clientes se conectan a lo que necesitan y pagan mensualmente por lo que utilizan, es mucho más económico que comprar, instalar y continuamente actualizar, su propio software.
¿Qué piensa que pasará con los proveedores de componentes, las empresas que producen computadoras, dispositivos de almacenamiento y programas de software?
Para los proveedores de componentes, los cambios que describo en la industria de TI son un poco intimidantes. Microsoft, por ejemplo, construyó toda su estrategia de negocios en un modelo informático fragmentado, en el que usted tiene que comprar un sistema operativo y aplicaciones de software separadas para cada computadora. “Microsoft construyó toda su estrategia de negocios sobre un modelo informático fragmentado, en el que usted tiene que comprar un sistema operativo y aplicaciones de software separadas para cada computadora”.Pero en cuanto usted se aleja de ese modelo y comienza a centralizar el software y hardware en instalaciones utilitarias, la necesidad de las empresas de comprar su propio software y hardware disminuye. Todas las ineficiencias y compras redundantes y las capacidades desperdiciadas, decrecen. Una compañía como Microsoft de pronto tiene menos clientes a quien venderles.Pero no se trata sólo de Microsoft, sino que cada proveedor de TI que gana dinero vendiendo lo mismo una y otra vez a la misma empresa, o a cada empleado de la misma, se enfrentarán a grandes desafíos.
Microsoft parece estar reaccionando defensivamente a esta tendencia, tratando de extender su control propietario.
Hace eso en el área de servicios Web. Pero en otras partes de su negocio, Microsoft recientemente anunció asociaciones con grandes compañías como SAP y con algunas compañías de software pequeñas como i2, que desarrolla aplicaciones de gestión de cadena de proveedores. En esencia, Microsoft está usando las asociaciones para establecer su suite Microsoft Office —Word, Excel y PowerPoint— como el front end de estas complejas aplicaciones. Entonces aquí, al menos, en vez de tratar de detener la tendencia, Microsoft se está enfocando en la oportunidad de convertirse en la interfase front-end que la gente usará para conectarse al enorme poder de las utilitarios TI. O tomemos otro ejemplo: Siebel Systems, cuyo negocio se basa en vender instalaciones muy costosas de software de CRM, está respondiendo a la amenaza introduciendo su propia versión hosteada de su software.
Todavía habrá lugar para los proveedores de software tradicional en el futuro de la industria TI, pero la diferencia será que la mayoría de ellos proveerá bienes a través del servicio en vez de directamente al usuario final, como ocurre ahora.
Los vendedores de esos servicios serán poco afectos a comprar esos componentes, sin embargo, si pueden tomar una alternativa open-source, sin licencias de uso, probablemente la tomarán. Por eso el cambio hacia el servicio de informática incrementará también el uso de software libre, lo que creará otra amenaza a la empresa de software tradicional.
En respuesta, Sun ha introducido una versión open-source de su sistema operativo Solaris. También está promoviendo Star Office, que es una versión de código abierto de Microsoft Office.
“A menudo tiene más sentido ser conservador”
Algunos expertos en TI muy respetados argumentan que usted no ha comprendido la naturaleza de cómo la TI importa. Por ejemplo, John Seely Brown, anterior director del Xerox PARC Center dice que la diferenciación competitiva se deriva no de la TI misma, sino de las nuevas prácticas que promueve. El “ritmo sostenido y el creciente alcance de la innovación de la tecnología digital”, escribe, “continúa precipitando nuevas oportunidades fundamentales para pensar como organizamos tal tecnología”. ¿Cuál es su respuesta?
En cierto modo estoy de acuerdo con esos comentarios porque, en el plano tecnológico, lo que está permitiendo el cambio hacia el servicio informático es la habilidad de integrar la tecnología más fácilmente. Era habitual que las empresas tuvieran toda clase de software exclusivos, muchos de los cuales necesitan un tipo particular de hardware. Era difícil integrarlos porque había tal enredo de diferentes estándares.
Pero, a medida que avanzamos hacia el futuro, tendremos más flexibilidad en la forma en que los componentes pueden combinarse y usarse. Esto lleva a la posibilidad de grandes economías de escala al centralizar todos los activos tecnológicos. Las compañías podrán dejar atrás los dolores de cabeza que causan la construcción de su propia planta TI, el mantenimiento de los equipos y la integración de la tecnología. Tendrán libertad de enfocarse sólo en la información que fluye a través de la TI.
Las compañías más inteligentes harán un uso más creativo y eficiente de esa información, como siempre lo han hecho. Pero, a nivel tecnológico, la importancia estratégica de la tecnología disminuirá a medida que avancemos, porque ya no tendremos que preocuparnos más por ella.
¿Qué opina de los críticos que dicen que usted subestima las necesidades futuras de las empresas de nuevas soluciones tecnológicas o que adicionales capacidades tecnológicas seguirán creciendo?
Bajo el nuevo modelo, si necesita más poder de procesamiento o de almacenamiento o de lo que sea, lo puede obtener. Pero también lo harán todos sus competidores. Por eso, el tener acceso a esas capacidades adicionales no le darán a una compañía una ventaja competitiva. En cambio, incrementará la productividad general en toda la industria.
Más fundamentalmente, pienso que todo lo que estamos viendo en el mundo de la tecnología de la información, muestra que las necesidades de las compañías de recursos TI adicionales siguen el patrón que Clayton Christensen describe en El dilema de los innovadores: los proveedores de tecnología en cualquier mercado, al competir tan ferozmente para extender las fronteras de la tecnología, habitualmente pierden de vista las necesidades de sus clientes. “Los proveedores de tecnología en cualquier mercado, al competir tan ferozmente para extender las fronteras de la tecnología, habitualmente pierden de vista las necesidades de sus clientes”.
Tanto si observa el poder de procesamiento básico, o la capacidad de almacenamiento o aún las características en las aplicaciones de software, los proveedores en estos sectores, han tendido a perder de vista las necesidades de los clientes. En otras palabras, el siguiente desafío para las TI, no será proveer más capacidad bruta, será conseguir que todos los componentes trabajen juntos más eficientemente.
Sin embargo en el corto plazo ¿no habrá todavía oportunidades para que una empresa adquiera y explote una ventaja competitiva tecnológica por, digamos, un par de años, hasta que el resto se ponga al día?
Suena bien en teoría, pero las empresas tienen que recordar que el ser un innovador tecnológico, particularmente en sistemas, significa pagar mucho más por cada nivel de capacidad TI y, tomar muchos más riesgos. Los precios y los riesgos en la tecnología de la información bajan extremadamente rápido a medida que la tecnología madura. Por eso si usted piensa en ser un first mover, la pregunta que tiene que responderse es: ¿la ventaja que obtengo de ser un innovador durará lo suficiente como para compensar los mayores costos y riesgos? para la mayoría de las empresas, la respuesta será: no.
A menudo tiene más sentido ser un poco conservador, no quedarse muy atrás, sino esperar que las nuevas tecnologías sean más económicas y más estandarizadas y luego adoptarlas.