- Político cercano al presidente Chirac asume las riendas del Gobierno
- Paro, angustia social y económica, y “hartazgo general” fueron el gran motor del “no” en el referendo
Anne LerouxEFE
PARÍS.- Dominique de Villepin, un fiel del presidente Jacques Chirac y una de las voces más críticas de la guerra en Irak, relevó el martes al impopular Jean-Pierre Raffarin como primer ministro, con el reto de reconciliar a las “dos Francias” que quedaron evidenciadas en el referendo del pasado domingo.
El flamante primer ministro, del que se decía que había elaborado ya una lista de ministros, aún antes de que los franceses rechazaran rotundamente la Constitución europea en la consulta popular, debe cerrar la composición de su gobierno antes del fin de semana.
La alocución televisada que el presidente Chirac pronunció anoche despejó el nombre de al menos uno de los integrantes del futuro Ejecutivo.
Se trata de Nicolas Sarkozy, líder de la conservadora y gobernante UMP y aspirante a reemplazar a Chirac en el Elíseo en 2007, quien volvería al Ejecutivo como “número dos” y titular de Interior, un puesto cuyo desempeño de mayo de 2002 a marzo de 2004 contribuyó a convertirlo en el político de derecha más popular del país.
En ese caso, el extraño tándem Villepin-Sarkozy deberá encarnar el “nuevo y fuerte impulso” que el debilitado jefe del Estado prometió a los franceses para responder al fuerte descontento y a la angustia social expresada por los franceses en el referendo.
En contra de lo que se esperaba, Villepin guardó un silencio total sobre sus prioridades en la ceremonia de traspaso de poderes en la sede del Gobierno (Matignon) esta tarde.
Se limitó a rendir tributo al dimitido Raffarin y a las reformas “indispensables para la recuperación de Francia” que emprendió en sus casi 37 meses al frente del Ejecutivo.
Raffarin, a su vez, aseguró que Chirac podrá contar con la “lealtad” de Villepin —“el hilo de la lealtad no se ha roto”—, y los franceses con su “sentido del Estado” para responder a sus “aspiraciones”.
Villepin, poeta, intelectual, “rostro” de la oposición de Francia a la guerra de Irak en 2003 (cuando era ministro de Exteriores, antes de pasar a Interior en marzo de 2004), y considerado como uno de los “hijos espirituales” de Chirac, reclamaba desde hace meses un nuevo impulso de la acción del Gobierno.
Ayer, en un almuerzo con diputados de la UMP y de la centroliberal UDF, el nuevo primer ministro, de 51 años, privilegió la “unión” y la “acción” para responder rápidamente a los problemas de los franceses, dijeron diputados de la formación en el poder.
Aunque, públicamente, esta primera toma de contacto fue un éxito, otros parlamentarios de la UMP se mostraban mucho más reservados: recordaban que Villepin nunca se ha presentado a una elección y que, en sus anteriores etapas, ignoró a los parlamentarios.
El opositor Partido Socialista ironizó sobre el nombramiento de Villepin, mientras que abanderados del “no” de izquierdas a la Constitución denunciaron su nombramiento como una “provocación” y un “insulto” por parte de Chirac a los franceses y reclamaron de nuevo elecciones legislativas anticipadas.
Ante los diputados de la mayoría conservadora, Villepin dijo que “la prioridad de sus prioridades” es el empleo.
Aunque por primera vez en lo que va de año el número de desempleados bajó en abril un ínfimo 0.1 por ciento, el índice de paro se mantiene en un 10.2%, el más alto en cinco años.
Los sondeos han revelado que el paro, la angustia social y económica, y el “hartazgo general” habían sido el gran motor del “no” en el referendo sobre la Constitución europea.
El endeble crecimiento económico y el estancado poder adquisitivo son, además del empleo, los otros dos grandes retos para el Ejecutivo de Villepin.Pero su margen de maniobra presupuestaria será mínimo, dado que Francia se ha comprometido a cumplir este año el tope de déficit público del 3 por ciento del Producto Interior Bruto, después de superarlo durante tres años en violación del Pacto europeo de Estabilidad.
HOLANDA VOTA HOY
En la víspera de un referendo crucial para Europa, los defensores de la Constitución continental hacían un último intento el martes para impedir la victoria anunciada del ‘no’ en Holanda, tres días después del abrumador rechazo francés al mismo tratado.
El último llamado lo lanzó el primer ministro holandés Jan Peter Balkenende, el martes en la noche, quien aseguró que “si quieren que la economía progrese, hay que votar ‘sí’. Un ‘no’, no está dentro de los intereses de Holanda ni en los intereses de Europa. El futuro de Holanda está en Europa”, recalcó.
El ‘no’ podría triunfar con 59 o 60% de los votos el miércoles, según dos sondeos publicados el lunes que no tienen en cuenta a los indecisos.
Un tercer sondeo otorga 51% al ‘no’, 37% al ‘sí’ y 12% de indecisos entre las personas seguras de que irán a votar.
En Francia, el ‘no’ obtuvo el domingo cerca del 55% de los sufragios.
Para tratar de invertir la tendencia, la mayoría de los ministros del gobierno de centro derecha dedicaron las últimas horas a distribuir folletos o a debatir sobre la cuestión.
La comisaria europea de Competencia, la holandesa Neelie Kroes, también se lanzó al ruedo y llamó a sus compatriotas a no seguir el ejemplo francés. “Francia no es el jefe de la Unión Europea”, dijo a la prensa. (AFP)
EE.UU. NO COMENTÓ
El Gobierno de EE.UU. reaccionó con indiferencia al nombramiento de De Villepin, quien como responsable de Asuntos Exteriores de su país pronunció algunos de los discursos más duros contra la guerra en Irak. El presidente George W. Bush, no hizo ayer mención alguna al relevo. “Esperamos colaborar con el primer ministro y su Gobierno, cuando (el nuevo Ejecutivo) sea nombrado”, señaló, por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher.