Allan Gutiérrez
Quiero criticar con este escrito a los funcionarios públicos y personas en particular que explotan la flora nacional sin raciocinio, a propósito de acercarse el Día del Medio Ambiente:
Un llanto del alma, una lágrima de vergüenza.
La tierra destruida por la fiera peligrosa que razona
Para su beneficio inmediato dejando a oscuras
El futuro incierto de sus hijos.
Qué contundentes son los vejámenes por dinero.
Un árbol que se desploma en los brazos de su madre tierra.
Callada lo abraza y dice: hijo no mueras, te quiero…
Con zábilas en los ojos y llenos de pesadumbre responde:
Madre nací para dar sombra, para que el animal que hoy me
asesina respire aire fresco.
Dando sus últimos suspiros, la madre le contesta:
Una ley nos protege, un día que se celebra, un Ministerio
Que cuida, un alcantarillado de hipocresía nos amenaza.
El árbol extendió sus ramas y los pájaros entonaron
La marcha fúnebre hacia el aserradero, y el animal dice: este árbol tenía más de cien años, me contaba mi abuelita.
Masaya