Pedro Rafael Gutiérrez Doña
Justo detrás de la Iglesia católica, en Jardines de Santa Clara, pasa uno de los viejos cauces que desembocan al Xolotlán, al que ninguno de los últimos cinco gobiernos le ha puesto atención. Motivados por el abandono, los pobladores abonan contaminando el lago con materia sólida y, paradójicamente la empresa Parmalat se involucra en la contaminación.
Miles de galones de leche, requesón o derivados de este líquido son vertidos mediante una tubería que instalaron de forma ilegal y que hace algún tiempo fue objeto de protesta por parte de los vecinos . Este producto una vez vertido en el cauce se mezcla con el lodo pasando de un color batido de chocolate a un cauce blanco, luego éste se descompone y produce tal fetidez que es sentida cientos de metros a la redonda, provocando náuseas y un constante asco a los vecinos.
Calisto Tanzi, principal cabeza del grupo, afirmó: “Estamos enterados de nuestro papel en el nivel del mundo, y es nuestro deseo asegurarnos el respeto por el hombre y el ambiente, valores fundamentales para nuestro grupo, para promover un proceso y mejora continua en la reducción de nuestro consumo de la energía, del agua y de los recursos y, de reducir al mínimo nuestras emisiones en la atmósfera, el agua y de los desechos…”
Vale recordar estos principios a los funcionarios de Parmalat y a las autoridades de la Alcaldía de Managua para que actúen de alguna manera; ejecutando estos principios que en el papel suenan muy lindo, pero que en la realidad son letra muerta.