- Es una decisión soberana y democrática, afirma Jacques Chirac
Cables combinados
PARÍS.- Los franceses rechazaron ayer a través de un referendo, la Constitución Europea, por cerca del 55 por ciento de los votos, en un masivo pronunciamiento que provocará profundos cambios en el Gobierno y crea incertidumbre en el Viejo Continente.
El “No” a la Constitución Europea consiguió un 54.87 por ciento de los votos frente al 45.13 por ciento logrado por el “Sí”, según los resultados definitivos divulgados por el Ministerio del Interior.
En París, el “Sí” al tratado constitucional europeo superó el 66 por ciento, con una participación ciudadana de más del 75 por ciento, de acuerdo con los datos divulgados por el Ayuntamiento de la capital francesa.
Francia —fundador y gran motor de Europa— se convirtió en el primer país del bloque en decir “No” a la Constitución continental, que teóricamente debe ser ratificada por los 25 Estados miembros para que entre en vigor.
Minutos después del fin de las votaciones, tras conocerse los primeros resultados, el presidente Jacques Chirac aseguró que respetaba la “decisión soberana” de los ciudadanos, pero subrayó que este “No”, creará un contexto “difícil” para la defensa de los intereses franceses en el Viejo Continente.
Durante la jornada, los ojos de toda Europa estuvieron fijos en la evolución del referendo de Francia, cuya decisión pone en la cuerda floja el proyecto de integración del continente.
RATIFICACIÓN SIGUE
Pero nada más confirmarse el temido resultado, el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, presidente en ejercicio de la Unión Europea, anunció que el proceso de ratificación continuará.
Hasta ahora, nueve países han dado su visto bueno a este proyecto, en un proceso que finalizará en la segunda mitad del 2006. Según los expertos, la opción más probable es que después de este proceso, Francia someta el mismo texto a una segunda votación el año que viene.
El rechazo al tratado constitucional consiguió unir en este país a tendencias irreconciliables que sólo tenían en común su oposición al Gobierno.
Comunistas, militantes de ultraderecha, euroescépticos, troskistas y una facción socialista, dieron el domingo un rotundo “No” a la Constitución, que quiso ser más bien un voto de castigo al actual Ejecutivo.
MULTITUD CELEBRÓ
Una multitud de partidarios de la extrema izquierda salieron a las calles de la capital francesa para celebrar la victoria del “No”.
“¡Ganamos!”, gritaban cientos de personas en la Plaza de la Bastilla, en medio de bocinas de los vehículos y bandas musicales celebrando sin parar.
“Ésta es una gran victoria”, dijo Fabrice Savel, de 38 años, a la vez que distribuía panfletos que decían: “No a un mercado libre en Europa”.
“Los franceses se empaparon de un debate que el Gobierno quería embutirlo por nuestra garganta”, agregó.
Los líderes de los partidos políticos de izquierda que han promulgado el “No”, tenían previsto pronunciarse en la Plaza de la Bastilla, lugar donde miles de personas irrumpieron en la cárcel de la Bastilla y dio inicio a la Revolución Francesa en 1789.
Había personas que ondeaban banderas comunistas rojas mientras aguardaban a que los líderes políticos se pronunciaran.
Conscientes de la polarización, la celebración obligó a las autoridades a extremar las medidas de seguridad y desde tempranas horas la Policía cerró las salidas de tres estaciones del metro aledañas a los Campos Elíseos.
VOTACIÓN MASIVA
En total, 42 millones de electores estaban llamados a votar en este referendo que estuvo marcado por una altísima tasa de participación.
¿POR QUÉ «NO»?
El “No” de los franceses se basó en el miedo a la deslocalización de empresas a Europa del Este —donde los costos son menores—, el temor a una llegada masiva de trabajadores extranjeros, el rechazo hacia la futura adhesión de Turquía al bloque y al descontento con el modelo social de la Europa actual.