AFP
BAGDAD.- Siete iraquíes murieron el jueves en un intento de asesinato de un diputado sunita en Irak, en el último de una serie de ataques que podría empeorar aún más los vínculos entre chiítas y sunitas, las dos principales comunidades religiosas del país.
Otras 13 personas, entre ellos un ex ingeniero del Ministerio de Petróleo y un soldado estadounidense, fallecieron en otros atentados en Bagdad y al norte de la capital.
En tanto, el subsecretario de Estado estadounidense Robert Zoellick, pidió en Bagdad a los responsables iraquíes a levantarse contra la violencia confesional que se ha multiplicado en el país, tras reunirse con varios responsables iraquíes, entre los cuales el primer ministro Ibrahim Al Jaafari.
“Todo el mundo en Irak se ha transformado en un objetivo, porque (los rebeldes) quieren destruir el país. Está claro que hay un plan diabólico que tiene como objetivo destruir el Irak democrático”, dijo Zoellick.
Su visita ocurrió cuatro días después de la de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
En Bagdad, un ex director general del Ministerio del Petróleo, Ali Hamid, y un profesor de la Escuela de Enfermería, Kassem Mohammed al Azzaui, fueron asesinados por hombres armados.
También en la capital, dos soldados iraquíes murieron y un militar estadounidense falleció en la explosión de una bomba al paso de su convoy.
Más al norte, en Samarra, 125 km al norte de Bagdad, cinco iraquíes fueron asesinados y se encontró el cuerpo de un empresario, según fuentes de seguridad.
En Mosul, un coche- bomba explotó antes de tiempo, matando a dos de sus ocupantes.
EL TELÓN DE FONDO
Estas acciones sangrientas tienen como telón de fondo una tensión que no hace más que aumentar entre las comunidades sunita y chiíta. Los sunitas acusan a los chiítas de estar detrás de los asesinatos de practicantes y empleados de la mezquita de Bagdad.
En este contexto, el Comité de los Ulemas, la principal asociación sunita del país, acusó directamente el miércoles a los servicios de seguridad iraquíes de haber asesinado a 14 sunitas, tres de ellos imanes, en el oeste de Bagdad.
La Organización Badr es la heredera de la Brigada Badr, el brazo armado del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (CSRII), uno de los pilares del Gobierno predominantemente chiíta del primer ministro Ibrahim al Jaafari.
La organización rechazó el jueves las acusaciones y anunció próximas demandas judiciales.