Estudiantes de la Universidad Thomas More reparten comida a los niños de la escuela Emanuel Mongalo como parte de sus actividades en apoyo a este centro escolar.

Universidad lleva cariño a una escuela

Estudiantes de la Thomas More hacen felices a niños de primaria Arlen Pé[email protected] Los estudiantes de la Universidad Thomas More (UTM) aseguran que no olvidarán la carita de los niños de la escuela Emmanuel Mongalo cuando reciben regalos o les dicen adiós. Por otra parte, los niños también recordarán el apoyo de los universitarios que […]

  • Estudiantes de la Thomas More hacen felices a niños de primaria

Arlen Pé[email protected]

Los estudiantes de la Universidad Thomas More (UTM) aseguran que no olvidarán la carita de los niños de la escuela Emmanuel Mongalo cuando reciben regalos o les dicen adiós.

Por otra parte, los niños también recordarán el apoyo de los universitarios que encontraron en este apadrinamiento una forma de retribuir a la sociedad la ventaja de estar en la educación superior.

El proyecto llamado “Cares More”, por la filosofía de la UTM de resaltar la cultura, lo académico, recreativo o deportivo, lo espiritual y el servicio, inició en el 2002, cuando el estudiante Alberto Aburto, contactó al Ministerio de la Familia, para realizar un proyecto social dentro de la universidad.

El grupo de estudiantes que organiza estas actividades lo integran: Giselle Arauz, Suyen Mejía, Alberto Aburto, Claudia Linarte y María Margarita Espinoza. Aunque cuando se realizan actividades de recaudación también se integran otros estudiantes de la UTM.

Claudia Linarte, cuarto año de gerencia y mercadeo, relató que la respuesta del ministerio fue llevar a los estudiantes a la escuelita Emmanuel Mongalo, ubicada a un kilómetro del Colegio Centroamérica.

Agregó que al comienzo se les daba un reforzamiento escolar, pero ahora hacen actividades como charlas y recolectas para entregarles regalos y tardes divertidas.

“Organizamos actividades recreativas y educativas como charlas, películas, tardes deportivas. Lo hacemos viernes de por medio en las tardes”, comentó Linarte.

Manifestó que para ella es una satisfacción personal apoyar la escuelita, porque es una manera de retribuirle algo a la sociedad.

María Margarita Espinoza, cuarto año de gerencia y mercadeo, expresó que el colegio tiene muchas necesidades, una de ellas es la de mejorar la infraestructura.

“Hicimos dos cenas. De lo recaudado pagamos la malla, el portón, el tanque de agua. Ese es el fin de la cena, pagar los proyectos más grandes que no podemos pagar nosotros mismos”, aseguró Espinoza.

Aseguraron que tienen muchos momentos especiales, pero los que no olvidarán son las palabras de agradecimiento de los niños, sus caritas de alegría cuando los recibían y cuando se despedían haciendo la seña de adiós con sus manitos.

“Esto nos sirve para complementar la educación dentro de la universidad”, afirman.

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