Winky Wright borró del ring a Tito Trinidad.

Jab mortal de Wright

Edgard Tijerino [email protected] “Permítanme utilizar un punto de apoyo y moveré el mundo”, dijo alguna vez Arquímedes. De haber sido boxeador, el hijo del astrónomo Fidias, nativo de Siracusa, hubiese dicho: “Permítanme utilizar un jab veloz, preciso y dañino, y verán como domino el boxeo”. Claro, hay que disponer de otros soportes como ritmo, consistencia […]

Edgard Tijerino [email protected]

“Permítanme utilizar un punto de apoyo y moveré el mundo”, dijo alguna vez Arquímedes. De haber sido boxeador, el hijo del astrónomo Fidias, nativo de Siracusa, hubiese dicho: “Permítanme utilizar un jab veloz, preciso y dañino, y verán como domino el boxeo”.

Claro, hay que disponer de otros soportes como ritmo, consistencia y coraje. De no contar con eso, puedes ser atrapado por las dificultades.

El uso del jab, esa fue la gran lección ofrecida el sábado por Winky Wright, mientras mantenía atormentado a Félix “Tito” Trinidad, confiscándole su agresividad y burlándose de su poder.

ALÍ, FANTÁSTICO

“Llegarás tan largo como puedas sacarle provecho a tu jab de izquierda”, le dijo Angelo Dundee a Cassius Clay antes de tratar de torear a Sonny Liston, en uno de los más grandes atrevimientos del boxeo, que desembocó en asombro.

Nunca olvidaremos el jab zurdo de ese Clay quien llegó a convertirse en Muhammad Alí. Era muy parecido a la estocada de Scaramouche o de D’Artagñan. Ahí estaba ese jab, siempre punzante, haciendo su aparición relampagueante, asegurando una preocupación permanente en el adversario, abriendo el camino para esas inconfundibles y admirables combinaciones de golpes con la derecha.

El jab zurdo de Alí, ese gran soporte para volar como una mariposa y luego picar como una avispa. El arma fundamental para domesticar al “Oso” Liston y voltear espectacularmente al “Monstruo” Foreman.

No sé si Dundee sería considerado tan buen profesor del jab, de no haber tenido alumnos tan aventajados como Alí y Ray “Sugar” Leonard, pero quedó su reputación.

PRONÓSTICO DEL “CURRO”

En 1974, en Panamá, Ramón “Curro” Dossman me dijo: si Alexis logra educar ese jab zurdo, puede convertirlo en un golpe recto directo y de poder, y se transformará en un peleador destructivo.

Dossman explicaba que detrás del trabajo del jab, puedes volcar todo tu poder con mayor seguridad y multiplicar tu capacidad de agresión.

Yo vi la mayor parte de las peleas de Eduardo “Ratón” Mojica, y fue el primer jab verdaderamente deslumbrante que pude apreciar antes de aterrizar en una redacción. Eso le permitió derrotar a casi todos los del ranking mundial de las 112 libras, incluyendo a un Campeón Mundial como Chionoi, y alguien de rápida proyección como “Alacrán” Torres.

NO LO SUELTES, ÚSALO

“El secreto del jab”, decía Amilcar Brusa, el entrenador de Carlos Monzón, “es aprenderlo bien y usarlo en todo instante”. Ciertamente, el jab tiene un importante valor agregado, y es que se convierte en un recurso defensivo eficaz.

¿Por qué Trinidad nunca pudo entrar frente a Wright? Sencillo, porque le resultó inútil tratar de esquivar ese jab derecho.

GRANDES ESPADAS

En la mayoría de las fotos correspondientes a peleas de Carlos Monzón, ustedes van a encontrarlo con su izquierda extendida, funcionando como freno, advertencia y llave de la agresividad.

Tommie Hearns, con un poder capaz de derribar montañas, tenía una izquierda en punta tenebrosa.

El maestro por supuesto, Ray “Sugar” Robinson, abría fuego, salía de apuros, enfriaba el combate y luego definía, cabalgando sobre su jab.

El mexicano Ricardo “Finito” López sacó un gran provecho de su estatura en las categorías pequeñas, con ese jab que Nacho Beristain terminó de pulir.

¿Y qué decir del jab que mostró el boricua Wilfredo Benítez? Parecía una obra de arte trazada por Picasso.

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