El éxito de la buena cuchara

Los recuerdos de la infancia de doña Victoria Bermúdez, propietaria del restaurante El Aderezo, están relacionados con la cocina de su hogar. A los siete años aprendió a hacer caramelos de nancite y hojuelas. Después de 20 años trabajando en instituciones privadas y del Estado, decidió independizarse e intentó muchas cosas, pero la oportunidad de […]

Los recuerdos de la infancia de doña Victoria Bermúdez, propietaria del restaurante El Aderezo, están relacionados con la cocina de su hogar. A los siete años aprendió a hacer caramelos de nancite y hojuelas.

Después de 20 años trabajando en instituciones privadas y del Estado, decidió independizarse e intentó muchas cosas, pero la oportunidad de éxito le llegó cuando se dedicó a hacer lo que más le gustaba: cocinar.

Una ruta comenzó a llegar hasta donde vive y los buseros le pidieron hacerles desayuno; luego pidieron almuerzos; a los tres meses se le hizo una gran cantidad de gente comiendo en su casa, incluso, sin relación con los primeros clientes.

Durante la época de Navidad, las personas le hacían encargos de comidas navideñas y ella pronto se encontró atareada y recibiendo remuneración económica por hacer lo que tanto le gustaba, sin siquiera proponérselo. Todas las personas que saboreaban sus comidas le sugerían poner un restaurante y fue ahí donde nació la idea de abrir El Aderezo.

Inició en enero de 1998 y actualmente atiende entre 100 y 140 personas todos los días. Además, atiende eventos y cuatro cafeterías.

La clave del éxito: hacer lo que le gusta. “Las cosas que no se hacen con amor, no funcionan; te tienen que gustar, tenés que creer en eso”.  

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí