- La mitad de los infartos se presentan sin síntomas previos
Buena parte de los infartos de miocardio aparecen en personas que tienen factores de riesgo. Estos son, aparte de una cierta predisposición familiar y de la edad, el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes y las alteraciones de las grasas en la sangre (colesterol).
Hay que advertir que aproximadamente la mitad de los infartos aparecen sin síntomas previos, o sea, que el infarto es la primera manifestación de la cardiopatía isquémica. Otras veces, en cambio, unos meses antes de tener el infarto, el paciente presenta molestias precordiales, sensación de malestar, cansancio, mayor irritabilidad, etc., o incluso, en ocasiones, molestias del estómago que hacen confundir los síntomas de infarto con los procedentes de otros órganos.
¿QUÉ HACER SI SUFRE DE INFARTO?
Toda persona que presente un dolor precordial acompañado de malestar general, debe acudir lo más rápidamente posible al servicio de urgencias de un hospital. No importa que muchas de las personas que acudan con síntomas sospechosos al servicio de urgencias finalmente no padezcan infarto agudo de miocardio sino otra patología más banal. Es preferible esto a que una persona que realmente sí lo padezca acuda tarde al servicio de urgencias o no llegue. La razón es que el riesgo principal del infarto agudo de miocardio está en la fase extrahospitalaria (es decir, antes de ingresar al hospital). Una vez ingresado en el hospital, si se hace con la debida antelación (antes de las cuatro horas idealmente), los tratamientos modernos (angioplastia, trombolisis) permiten una recuperación satisfactoria del infarto y las complicaciones son relativamente poco frecuentes.
¿ES VERDAD QUE EL PACIENTE QUE HA TENIDO UN INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO QUEDA LIMITADO PARA TODA SU VIDA?
En modo alguno. La mayoría de los pacientes que padecen un infarto agudo de miocardio se recuperan con rapidez y lo suficiente como para poder desempeñar una vida prácticamente normal. Los pocos que no lo consiguen también pueden ser sometidos a procedimientos de revascularización percutánea o ser intervenidos, con lo que se consiguen recuperaciones muy aceptables.
La única diferencia entre el paciente que ha presentado un infarto respecto del que no lo ha tenido, es que se debe ser mucho más estricto en lo relativo al abandono del tabaco, la práctica de ejercicio físico regular, la alimentación adecuada (incluyendo restricción de grasas de origen animal y mantenimiento del peso correcto) y el control de las cifras de tensión, del colesterol y de azúcar en la sangre.
¿HAY QUE TOMAR MEDICINAS DE POR VIDA DESPUÉS DEL INFARTO?
Sí, usualmente. Aunque la recuperación del infarto sea satisfactoria, la persona que lo padeció debe prevenir la aparición de otras complicaciones cardiovasculares (otro infarto, accidente cerebral, aneurismas, etc.), a las que es ligeramente más propenso que otras personas sin infarto por razón de sus factores de riesgo particulares.
Por ello, se intensifican las medidas preventivas no farmacológicas y se administran fármacos que han demostrado importantes efectos preventivos: ácido acetilsalicílico en dosis bajas (con su consiguiente protector de estómago), estatinas (para bajar el colesterol), betabloqueantes (para regular el corazón), inhibidor angiotensínicos (para proteger las arterias en diabetes o hipertensión).
¿QUÉ ES EL INFARTO?
Peligro en las arterias.
El infarto agudo de miocardio es una entidad englobada en el grupo de síndromes coronarios agudos. Se caracteriza por la aparición brusca de un cuadro de sufrimiento isquémico (falta de riego) a una parte del músculo del corazón, debido a la obstrucción de arterias coronarias.
* El autor es miembro del equipo médico del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.