Quinto poder

Yahil Iván Zeledón F. En las clases de Formación Cívica se nos enseñaba sobre el Estado y la división de los poderes del Estado, que gozan de absoluta independencia y al mismo tiempo se coordinan entre los mismos. Pero jamás se nos ilustró el poder de los transportistas, quizás porque está constituido en base al […]

Yahil Iván Zeledón F.

En las clases de Formación Cívica se nos enseñaba sobre el Estado y la división de los poderes del Estado, que gozan de absoluta independencia y al mismo tiempo se coordinan entre los mismos. Pero jamás se nos ilustró el poder de los transportistas, quizás porque está constituido en base al chantaje y la necesidad de los usuarios del transporte. Me asombro por los niveles de negociación que muestran a través de la imposición de sus ideas, necesidades y por la información que tienen sobre cuántos recursos dispone el Estado.

Los transportistas son ejemplo de empresarios, pues son la única empresa privada que opera bajo régimen de cooperados y que jamás saben lo que ganan, pero sí lo que pierden, reciben todo tipo de beneficios y subsidios más que cualquier otro sector productivo del país, no es de asombrarnos que pronto tengan representación en el Cosep.

Estamos viviendo bajo los duros efectos del quinto poder, el que a pesar de no estar legalmente constituido y aprobado por la Constitución, puede regir las normas de una nación. Tal vez las personas comunes dejan de comer para poder abordar un bus, en el que además de recibir maltrato pueden encontrarse el último aliento de sus vidas.

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