- La mayoría está en el desempleo y los que trabajan tienen sueldos “mínimos”
Amparo [email protected]
Mañana los agrónomos locales concluirán los ritos a su efeméride. Aunque no tengan mucho que celebrar, pues de los 80 estudiantes que anualmente egresan de la Universidad Nacional Agraria (UNA), se estima que el 50 por ciento no consigue empleo.
Mientras el resto logra puestos con salarios hasta de 2,000 córdobas, sin embargo asumen que el sector privado tiene mejor paga. Lo que no les quita dar su “probadita” en el Gobierno.
Isaac Gutiérrez, originario de Jinotega, egresó hace dos días y, según comentó, primero “tanteará” conseguir trabajo en el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).
“Creo que para experiencia me serviría mucho allí, porque están muy cerca de los productores, si logro mi objetivo o al menos un trabajo, luego me dedicaría a especializarme”, refiere contento porque ya dio un primer paso: culminar la universidad.
No obstante, a juicio de los consagrados en el quehacer, a la fecha hay escasas oportunidades para materializar lo que se propone Gutiérrez.
BUENOS PERO…
Denis Salazar, decano de la Facultad de Agronomía en la UNA, la casa de estudio pionera en la carrera, indica que en la actualidad hay poco espacio para los profesionales del agro.
“Siendo el país eminentemente agropecuario es ilógico ver que no hay políticas que fomenten el uso de mano de obra calificada, no hay trabajo, y si se encuentra es con salarios que no corresponden a los conocimientos que se brindan, y lo lamentable es que no podemos hacer mucho en eso”, comenta.
A criterio del catedrático, el nivel académico de los egresados de la UNA es comparable con los que salen de la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano, establecida en Honduras y el parámetro actual de calidad a nivel centroamericano.
“Mire, compiten con ellos, pero de qué sirve, si aquí (en Nicaragua) no lo aprovechan”, se queja.
Demetrio Delgado, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Nicaragua (CIAN), coincide en todo, menos en lo último.
Delgado valora que la calidad de los locales es buena, pero no compite con la de El Zamorano.
“Hace 30 ó 40 años, la Escuela de Agricultura de Managua (ahora instalada en la UNA) figuraba con el Tecnológico de Monterrey y Chapingo de México entre las mejores de América, pero ahora se nos han ido arriba los hondureños, costarricenses y salvadoreños, como producto del burumbumbum (político y social) del país”, admite.
Según este experto, para empujar el nivel, las universidades que impulsan la profesión tendrán que revisar inicialmente su pensum académico y ser más “exigentes” en el estudio.
“Y de paso, valorar si es necesario seguir sacando tanto muchacho al fracaso, a las calles donde no consiguen trabajo, porque particularmente creo que desde hace rato hay demasiada oferta, de modo que hay que hacer un alto en el camino”, apunta.
LOS APORTES
Pero tanto Salazar como Delgado coinciden en que esos profesionales hacen lo suyo en la agricultura. “Hay cultivos como el maní, ajonjolí, arroz y un poco el café, donde se requiere de su asesoría técnica y de sus decisiones. Aunque en granos básicos no hay tanta demanda porque nuestros productores son pequeños y medianos, de manera que no tienen cómo pagar sus servicios”, detalla el decano.
“Aparte de tener ese capital de conocimiento, los agrónomos también tenemos capital de entrega que no es mercenario por la plata y eso no se cuantifica, a pesar de que sí influimos en la economía, sobre todo en la agricultura que ya no es de sobrevivencia”, refiere.
Entre tanto los líderes de los principales gremios productivos concuerdan en que sin los agrónomos el sector agropecuario no avanza.
“Esos ingenieros son quienes nos dan asistencia, por ejemplo, en el manejo de cultivos”, razona Álvaro Fiallos, representante de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
Manuel Álvarez, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), recalca que esos profesionales son los responsables del rendimiento productivo que hoy se ve en el campo. “Por eso es un pena que no se les valore”, puntualiza.
SÓLO PARA VARONES
Según Demetrio Delgado, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Nicaragua (CIAN) y agrónomo graduado en la séptima promoción local, la carrera de Agronomía surgió aproximadamente en la década de los años 1950.
”Tengo entendido que la primera mujer agrónoma fue Guadalupe Chávez, aunque la carrera nació para hombres”, aclara.
Delgado especifica que la primera Escuela de Agronomía se estableció a un kilómetro del viejo aeropuerto de Managua.
“Pero al quemarse ésta, las instalaciones se pasaron a donde actualmente está la Universidad Nacional Agraria (UNA) y allí empezó la carrera de Ingenieros Agrónomos como tal”, recuerda.
Antes de la UNA, la facultad funcionó en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias (ISCA).
Aunque recalca que hasta la década de los 70, la educación fue bastante buena y con pocos estudiantes. “Porque había mucha exigencia, el que no estudiaba no pasaba. Sin embargo en la década de los 80 los profesionales comenzaron a salir de la montaña. A partir de los 90 eso cambió”, sostiene.
“Incluso, esa facultad contaba con un sistema de educación personalizada, profesores nacionales y del extranjero, de alta calidad, y contaba con becas según el promedio académico”, recuerda.
SAN ISIDRO
Cada 15 de mayo, los agrónomos locales celebran su día, aunque esto no cuenta con un aval oficial. Pero ellos lo hacen partiendo de una visión popular, pues años atrás, cuando el invierno asomaba a mediados de mayo, los campesinos solían pedirle a Dios que quitara el sol y pusiera el agua, para labrar la tierra, rindiéndole tributo a San Isidro Labrador.