Maritza Powell
Con preocupación sigo los acontecimientos políticos de Nicaragua. Daniel Ortega cada día tiene más poder político. Manipula a los diputados, alcaldes sandinistas y otros con el arte del dinero y los cargos políticos.
Ahora también está controlando al PLC. Me pregunto qué van a hacer los liberales cuando el doctor Alemán quede libre. Para ese entonces ya no van a tener ningún poder para negociar, así es que se convertirían en sus empleados y recibirían sus migajas. Ortega se convertiría en Hitler, él mismo se pronunciaría Presidente de Nicaragua, pues Hitler fue tomando poco a poco el poder y al final se declaró él mismo Canciller de Alemania.
Si esto pasara la ayuda internacional sería eliminada. Ningún país inteligente querría ayudar a Nicaragua porque sabrían que “el que tiene más galillo siempre traga más pinol”. El pueblo no gozaría los beneficios de la ayuda. Entonces Ortega negociaría con los narcos. También alquilaría el país para entrenar y fabricar armas para los terroristas. Los enemigos del mundo civilizado están dispuestos a pagar un alto costo. Nicaragua se convertiría en guarida de drogadictos y terroristas, habría escasez de alimentos, medicina, gasolina, electricidad, agua, etc .
Ante esto no comprendo cómo es que el pueblo de Nicaragua se queda en casa y no sale a votar cuando las elecciones de alcaldes. Si Ortega hasta ha cambiado la Carta Magna a su antojo, ya hasta creó un instituto de la propiedad y otros cambios que le quitan poder al Presidente. ¿Quién es el ingenuo que aún tiene confianza en que los sandinistas van a resolver problemas de las propiedades que ellos mismos confiscaron y con las que la gran mayoría de ellos se han hecho millonarios?
Peor aún es que monseñor Obando y Bravo se preste a la farsa del engaño del pueblo al andar con Ortega. Dios dice que tenemos que perdonar, pero antes la persona tiene que arrepentirse y no continuar en lo mismo. Ortega no sólo ha continuado en lo mismo, sino que cada día se pone peor.