Álvaro Sequeira Gutiérrez
La situación de los buses en Nicaragua es grave, principalmente en Managua. Las empresas y el pueblo que paga los impuestos están ordenándose, organizando grupos y directivas en toda la ciudad de Managua para hacer frente a estas lastas destartaladas que representan un serio peligro para toda la gente.
Lo malo es que el pueblo de Nicaragua se cansó de pagar impuestos para que sean entregados a grupos de buseros que manejan unidades horribles que se desarman en la calle. La gente quiere que entren a funcionar buses con olor a nuevos, con o sin aire acondicionado, aunque se pague un poco más. Se necesitan buses bonitos y conductores educados. Para esto es importante que exista la competencia.
Granada