Ernesto López, el “tiburón mayor”, convertido ahora en coach del granada juvenil mayor.

¿Era Big Leaguer?

Aún con talento, le “aconsejaron” que no firmara Edgard Rodríguez C. Ernesto López llegó a tener tanta confianza en su potencia y precisión como bateador que en una oportunidad recurrió a esas herramientas para espantar a un chavalo, que sentado sobre el muro del estadio de Granada se estaba llevando las pelotas en una práctica […]

  • Aún con talento, le “aconsejaron” que no firmara

Edgard Rodríguez C.

Ernesto López llegó a tener tanta confianza en su potencia y precisión como bateador que en una oportunidad recurrió a esas herramientas para espantar a un chavalo, que sentado sobre el muro del estadio de Granada se estaba llevando las pelotas en una práctica de los Tiburones.

“Fijate que no es vara, pero me acuerdo que le dije al que estaba pasando tanda: acercate, que ya me voy a apear a ese chavalo jodido. Y yo no sé cómo, pero le di y se fue”, dice Ernesto con su sonrisa eterna.

Sobre el terreno de juego y en los partidos propiamente dichos, el “Tiburón” también hacía estragos gracias a su poder y a la continuidad con que se volaba la cerca.

“No es por faltarles al respeto, pero cada vez que miraba lanzando a Róger López o a Andrés Torres, yo me decía: hoy tengo mi jonrón fijo. Y así era. Ahora, cuando lanzaba Juan Oviedo, sabía que la cosa era dura para mí”, recuerda.

Pero la carrera y la vida de Ernesto Inocente López Ugarte tiene algo más que recuerdos. Se trata del máximo jonronero de la historia con 319 metrallazos, pero más que eso, de uno de los jugadores que entró más hondo en la admiración popular.

“Ustedes los periodistas saben que nunca he andado con farsantadas ni cosa parecida, pero sé que mucha gente iba al estadio para verme batear a mí y eso yo lo valoré mucho y me esforcé por quedar bien”, señala el “Tiburón Mayor”.

En más de una ocasión, a Ernesto se le denominó el “Caballero del Deporte” por su don de gente. Vive orgulloso de su carrera, que incluye récord de más jonrones en una campaña con 42 y de remolques con 117.

Sin embargo, aún hay algo que atrapa sus nostalgias.

“Yo debí ser big leaguer”, dice sin alarde, pero con molestia en su voz. “Sin embargo, tanto Heberto Portobanco como don César Augusto Lacayo me aconsejaron que no firmara y ahora sé que fue una pésima decisión. Debí tomar el riesgo. Sé que tenía las herramientas”, considera López.

Los Piratas le ofrecían 7 mil dólares en 1973, pero fueron más fuertes los consejos que sus deseos y se quedó en Nicaragua, donde no obstante, escribió brillantes páginas que han asegurado su perdurabilidad en el tiempo.

“Yo estoy orgulloso de mi carrera. Y si volviera a nacer, volvería a jugar, pero firmaría. Sé que pude ser big leaguer”, señaló el más potente de los artilleros nicas de siempre.

LAS CIFRAS DE ERNESTO LÓPEZ

J VB C H 2B 3B HR CI B P AVG. 1,572 5,403 906 1,680 242 17 319 1,093 451 612 .311

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