- No hay víctimas, sólo leves daños
Véronique DupontAFP
NUEVA YORK.- Un atentado de intensidad menor despertó la mañana del jueves en Nueva York el temor a una repetición de los ataques del 11 de septiembre, cuyas secuelas persisten entre los neoyorquinos tres años y medio después.
El atentado, que no fue reivindicado, se produjo a las 03H35 locales (02H35 en Nicaragua), con la explosión de dos granadas artesanales llenas de pólvora negra, disimuladas en un recipiente de flores.
“Es aterrador, pero hay que seguir viviendo”, dice Christine, a la salida del metro en la estación Grand Central, a unas cuadras del lugar de la explosión, que sólo provocó leves daños materiales, sin causar heridos, frente al consulado británico en Nueva York.
“Tengo un poco de miedo. Mi marido estuvo en el World Trade Center cuando sucedieron los atentados de 2001, él no quería que viniera a trabajar esta mañana”, relata Bonnie Giusto, de 48 años, empleada de una empresa de inversión.
Según ella, el ataque es “probablemente político, porque no fue un fuerte” artefacto explosivo.
“No estoy muy contenta. Yo pensaba que Nueva York se había convertido en una ciudad segura”, replica una mujer de unos cincuenta años.