Los cuerpos de los cuatro policías asesinados fueron velados en la delegación policial de Bluefields.

Hechos “raros” precedieron a la matanza

La fuerza policial estaba reconcentrada, pero sorpresivamente fueron enviados a sus casas Sergio León C.CORRESPONSAL / BLUEFIELDS El crimen de los cuatro policías en la delegación de Bluefields, el 4 de mayo del 2004, estuvo precedido por una serie de hechos que “facilitaron” la acción de los asesinos la madrugada de ese día. El primero […]

  • La fuerza policial estaba reconcentrada, pero sorpresivamente fueron enviados a sus casas

Sergio León C.CORRESPONSAL / BLUEFIELDS

El crimen de los cuatro policías en la delegación de Bluefields, el 4 de mayo del 2004, estuvo precedido por una serie de hechos que “facilitaron” la acción de los asesinos la madrugada de ese día.

El primero fue la decisión de la jefatura policial de Bluefields de desconcentrar a toda la fuerza del orden público que para el 3 de mayo, un día antes del crimen, estaba concentrada en la unidad porque se esperaban disturbios políticos al día siguiente, debido a que un gran sector de la población no estaba de acuerdo con la elección de las nuevas autoridades autonómicas, sobre las cuales la Contraloría General de la República había encontrado responsabilidades por sonados casos de corrupción.

A pesar de esta tensión política, la jefatura policial de Bluefields ordenó que todos los oficiales y agentes del orden se fueran a dormir a sus casas, precisamente la noche del 3 de mayo y que sólo se quedara el personal de oficialía de guardia de la unidad.

Lo anterior no sólo fue confirmado por fuentes policiales de Bluefields.

También lo confirmó en Managua, el comisionado Julio González, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) de la Policía Nacional.

VARIAS PREGUNTAS

“Cada jefe maneja su situación operativa. ¿Qué sucedió en Bluefields para que el jefe haya ordenado que la gente se fuera a descansar? Ahí hay dos factores: el primero, él valoró la situación operativa y vio que no era necesario cansar a la fuerza. Que si se hubiera dado el asesinato o no, si hubiese estado toda la fuerza policial concentrada, no sé, eso queda en el campo de la especulación”, dijo González.

“Hay que recordar que el crimen provino del crimen organizado. La fecha (para matar a los policías) no fue tomada al azar, se sabía que al día siguiente se iba a dar una situación en Bluefields y, por lo tanto esa situación no iba a estar como cualquier otro día”, agregó el jefe de la DAJ.

Quien tuvo que tomar esa decisión fue el ex jefe policial de Bluefields, comisionado Luis Barrantes, según una fuente policial que pidió el anonimato.

LO PUSIERON DE GUARDIA

Otro hecho que precedió al crimen fue que, según el rol oficial, al que le tocaba asumir como oficial de guardia superior (a cargo de la unidad y de la situación operativa policial por la noche) era al ex jefe antinarcóticos de Bluefields, Franklin Sobalvarro, quien sustituyó en ese cargo al polémico oficial Oscar Larrave.

Según una fuente policial, Sobalvarro fue sustituido en el rol de guardia por el subcomisionado Juan José Fúnez, el oficial de más alto rango asesinado la madrugada del 2 de mayo junto a la suboficial Ruth González y los policías Johnny Dometz y Róger Ernesto Villachica.

Fúnez fue amordazado, enchachado (esposado) y apuñalado en el corazón y, según familiares, le desprendieron de sus partes íntimas.

Al respecto, el comisionado González, al ser consultado sobre el particular, confirmó el cambio del rol y dijo que éste “había sido autorizado”.

NO QUISO DAR SU VERSIÓN

Una fuente que investiga el múltiple asesinato contra los policías en Bluefields, expresó su preocupación porque a un año los especialistas no han esclarecido el hecho, a pesar de que hay sobrevivientes.

El informante dijo que uno de los elementos a considerar por la Policía es el hecho de que la suboficial Estela Valderrama haya sobrevivido al crimen, al igual que el centinela que guardaba la seguridad de las celdas preventivas de la Policía ese día en el techo del edificio.

LA PRENSA intentó conocer la versión de Valderrama. Aunque la Jefatura de la Policía Nacional autorizó a la sobreviviente del crimen a una entrevista con LA PRENSA, se dejó que al final ella decidiera si hablaba o no para este Diario.

A Valderrama, LA PRENSA la encontró en las oficinas de la Administración de la Policía de Bluefields, y al hacérsele saber la intención de nuestra visita, ella contestó: “Yo no puedo hablar, vos sabés como es esto”.

PADRE DEMANDA RESULTADOS

Santos Ernesto Villachica, padre del agente asesinado Róger Ernesto Villachica, demandó que la Policía Nacional esclarezca el brutal asesinato cometido contra cuatro oficiales de Bluefields.

“Mandaron a realizar pruebas de sangre y no hay resultados, entonces, ¿de quién era esa sangre? ¿de quién o quiénes eran los pellejos de piel que tenían en los dedos los muertos?, se preguntó Villachica, con lágrimas en los ojos.

“Si fueran sus hijos (de jefes policiales) ya lo hubieran resuelto. Ya no queremos estar en esta espera. Si no pueden con esto, entonces que le pidan a la DEA que esclarezcan el asesinato”, demandó el padre adolorido.

“Quienes entraron a las instalaciones del cuartel (preventiva policial) son gente pesada. Los amordazaron, lo que significa que los conocían. Les pido a ustedes que nos ayuden a saber qué pasó, ya que la Policía no dice nada. Para mí, alguien de adentro sabe algo, porque ningún extranjero va a venir y dirigirse a donde estaban todos y matarlos”.

“Eso no es así nomás, eso es alguien grande de adentro. ¿Por qué no habla la (Estela) Valderrama, ella tiene que hablar, porque así como sufre ella, también nosotros estamos sufriendo por la muerte de nuestros familiares”, demandó Santos Villachica.

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