Francisco Jarquín Soto
El técnico Róger Rodríguez lucía comprensiblemente feliz por el triunfo del Parmalat 3-2 ante el Real Madriz, en el partido de vuelta de la semifinal del Torneo de Clausura.
Y no era para menos, pues no sólo logró vencer a un Somoto que le dio dolores de cabeza en los dos juegos, sino también hizo realidad el sueño de dirigir su primera Final en Primera División.
“Merecíamos este triunfo, porque hicimos un buen trabajo en todo este Torneo de Clausura y aunque nos tocó duro con Somoto, sabía que teníamos que conseguir el triunfo porque estábamos preparado para esto”, dijo muy emocionado Rodríguez.
En medio de sus primeras reacciones, el estratega no escondió la preocupación que sintió cuando los somoteños empataron 2-2 en el segundo tiempo, aprovechando que los capitalinos se quedaron con diez hombres con la expulsión de Wilber Sánchez.
“No voy a negar que sufrí mucho, pero sufro en todos los juegos. Lo bueno es que Somoto se estaba yendo con todo, sabíamos que en un contragolpe podíamos hacer daño porque dejaban a gente pesada atrás”, explicó.
Así ocurrió cuando Héctor Pérez se integró al ataque y tejió junto a Denis Rocha la jugada que tiene al Parmalat en la Final ante un reto todavía mayor.
“Estamos claros que lo que nos viene con Diriangén es más duro todavía, pero ya les demostramos que podemos dar batalla. Vamos a trabajar duro para ir a Diriamba a pelear ese título que tanto estamos ansiando”, afirmó.