Carmen JiménezACAN-EFE
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Doña Violeta: “No hay soluciones sin dar su platicadita”
Carmen Jiménez
ACAN-EFE
MANAGUA.- Quince años después de su histórica victoria frente a Daniel Ortega y con Nicaragua inmersa nuevamente en una crisis, la ex presidenta Violeta Chamorro consideró en una entrevista con ACAN-EFE que lo que falta es diálogo y lo que sobra son personalismos.
El pasado 25 de abril se cumplió el 15 aniversario de la toma de posesión de Violeta Chamorro, quien contra todo pronóstico ganó las elecciones de 1990 y desalojó a los sandinistas del poder al que habían accedido por la vía armada en 1979.
Al recordar esa fecha, la ex presidenta, de 74 años, aseguró que “nadie contaba que Violeta iba a ganar porque nadie creía en una mujer”.
PUSO FIN A LA GUERRA
La victoria de Doña Violeta, como la llaman los nicaragüenses, supuso el fin de la guerra que enfrentó a los sandinistas con la “contra”, apoyada y financiada por EE.UU., y que desangró el país entre 1982 y 1990.
Sin embargo, quince años después, Nicaragua está sumida en una crisis política y económica que se ha puesto de manifiesto en las últimas semanas en violentas protestas de estudiantes por el intento de los transportistas de aumentar las tarifas del transporte público.
Consultada sobre la crisis que vive Nicaragua, Doña Violeta lo achacó a la falta de comunicación y a que hay “mucho personalismo”.
ALGO EN CONTRA
“Tal vez es una de las cosas que tenemos en contra nosotros: que queremos buscar las soluciones de la noche a la mañana sin darle una platicadita (dialogar)”, apuntó.
“En mis tiempos —recordó la ex presidenta— ahí andaba yo tocándole las puertas a todo el mundo” y pidiendo ayuda para condonar la deuda exterior, que ascendía entonces a 12,000 millones de dólares, para conseguir el desarme.
“Doña Violeta dejó un legado de paz”; así resumió la ex presidenta su mandato, sentada en el despacho de su casa y rodeada de centenares de fotografías que recogen algunos de los momentos más históricos que ha vivido Nicaragua, como el de su toma de posesión.
Pero los índices de pobreza, analfabetismo y desempleo han aumentado con respecto a la década de los noventa, y los nicaragüenses siguen divididos entre los simpatizantes sandinistas y los antisandinistas.
El actual gobierno del presidente Enrique Bolaños sufre un acoso constante por parte de los liberales, dirigidos por el ex presidente Arnoldo Alemán, condenado a 20 años de prisión por corrupción, y los sandinistas, que han amenazado, incluso, con destituirle de su cargo.
Consultada sobre su valoración política de Daniel Ortega, Chamorro se limitó a contestar: “Ahí anda”.
Pese a que ha sido derrotado en las urnas en tres elecciones consecutivas en los últimos quince años, Ortega se resiste a tirar la toalla y ya ha sido proclamado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como candidato a la presidencia para los comicios de 2006.
NO COMENTÓ SOBRE LA PIÑATA
En relación a los casos de corrupción que han tenido sus máximos exponentes en la “piñata”, como popularmente se conoce el reparto entre dirigentes sandinistas y sus familiares de bienes que fueron confiscados a la familia de Anastasio Somoza, que gobernó Nicaragua durante 40 años, y en el ex presidente Alemán, Violeta Chamorro afirmó que ella no se ha lucrado de nada.
A los que han robado dinero del Estado de Nicaragua, el segundo país más pobre de América Latina después de Haití, “no les habla la conciencia”, sentenció Chamorro.
Chamorro afirmó que Nicaragua ha cambiado “gracias a todos los nicaragüenses que pusieron su granito de arena en olvidar todo ese pasado”.
Lo que no ha cambiado en Nicaragua en los últimos años es el elevado índice de popularidad de Doña Violeta.
Para la ex presidenta, se debe al cariño “porque no sale de casa” ni tiene apariciones públicas y apenas concede entrevistas a la prensa.
Chamorro recomendó finalmente que hay que seguir trabajando “por el bien de todos y sin personalismo”.