Remesas de acá

El año pasado los nicas mandaron remesas alexterior por casi cuatro millones de dólares, una cifra que era desconociday una realidad casi inadvertida en las cifras oficiales. Lo cierto es que Nicaragua envía divisas. Ricardo Guerrero Nicaragua Es de sobra conocido que los nicaragüenses reciben más de 700 millones de dólares al año en concepto […]

  • El año pasado los nicas mandaron remesas alexterior por casi cuatro millones de dólares, una cifra que era desconociday una realidad casi inadvertida en las cifras oficiales. Lo cierto es que Nicaragua envía divisas.

Ricardo Guerrero Nicaragua

Es de sobra conocido que los nicaragüenses reciben más de 700 millones de dólares al año en concepto de remesas familiares provenientes principalmente de los Estados Unidos y Costa Rica, pero muy pocos saben que no sólo recibimos, sino que también envía remesas al exterior. El año pasado Nicaragua remitió 3.7 millones de dólares a diferentes países del mundo, principalmente a Europa y Estados Unidos.

Se preguntará cómo puede ser posible que siendo un país tan pobre, el cual depende en gran manera de las remesas que nuestros compatriotas nos envían, que también se envíe dinero al exterior, pues veamos:

Supongamos que Verania Ginette, una ingeniera muy exitosa, envío a su hijo José a estudiar a una universidad europea, él (José) necesita de mucho dinero para poder pagar sus estudios. Para eso su mamá le envía dos mil dólares cada mes. Así como José, existen muchos jóvenes nicaragüenses estudiando en el extranjero, los que reciben unos más otros menos, pero todos perciben algo proveniente de Nicaragua.

También es el caso de “Javier”, como pidió se le identificara, tiene un hijo en Estados Unidos a quien le envía 400 dólares al mes para ayudar en su manutención, él está separado desde hace varios años de la madre de su vástago y llegaron a ese acuerdo.

Año con año, la cantidad de envíos desde Nicaragua ha venido incrementándose sustancialmente.

Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), en el año 2002 las remesas que los nicaragüenses enviaron al exterior sumaron 2.1 millones de dólares. En el 2003 éstas se incrementaron por el orden de los 500 mil dólares al llegar a los 2.6 millones de dólares; mientras que el año pasado la cifra aumentó aún más al llegar a sumar los 3.7 millones de dólares (61.2 millones de córdobas).

DIFÍCIL DE PRECISAR

Para el economista Sergio Santamaría es difícil precisar cuánto envían los nicaragüenses al exterior, ya que “si lo comparamos con lo que recibimos no representa ni el 0.5 por ciento y por eso es muy irrelevante”, señaló.

“Es difícil precisar eso”, mencionó el economista José Luis Medal ya que ninguna institución cuenta con registros confiables sobre esos datos, “el problema es que esas transacciones se realizan a través de las instituciones financieras y éstos son bien celosos en resguardar esos datos”, señaló.

Miguel Aguilar, jefe de departamento de Programación del Banco Central, indicó que las personas que envían dinero de Nicaragua hacia otros países lo prefieren hacer por el sistema financiero, ya que es la vía más segura, en cuanto a acceso y disponibilidad. “Y como estas transacciones las realizan los bancos la información es difícil de obtener”.

Al igual que estos jóvenes, miles de nicaragüenses dependen de las remesas que envían sus familiares que “asfixiados” por la crisis económica, escaparon en busca de un mejor futuro.

EL PILAR

La economía de Nicaragua también descansa en los hombros de miles de inmigrantes que trabajan en Estados Unidos, Costa Rica y algunos países europeos, a tal extremo que las remesas representan el 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Según informes, durante el 2002 las economías de América Latina y el Caribe recibieron US$32,000 millones, de los cuales el 78% corresponde a remesas provenientes de Estados Unidos, y el restante 22% de países como Japón, España y Canadá. En el 2003 esa cifra aumentó hasta los 40 mil millones de dólares y los estudios más recientes destacan que el año pasado la cifra aumentó hasta los 69 mil millones de dólares.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas generan una actividad económica de US$100,000 millones en la región, y superan con creces el monto de la asistencia para el desarrollo que reciben anualmente cada uno de los países.

PARA MÁS POBRES

Según estudios recientes de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el destino de las remesas va para las comunidades más pobres del país. Los dólares son destinados en un 70% a cubrir la demanda de alimentos y de subsistencia de miles de nicaragüenses, señala el estudio. ¿Se anima usted a imaginarse lo que ocurriría si a partir de este momento los nicas dejaran de recibir las remesas?

Supongamos sólo por un momento que Marcos, un joven sauceño que partió hace más de cinco años rumbo a Estados Unidos, dejara de enviarle dólares a su mamá. Presumamos que no es sólo él, sino que muchos más dejan de enviarle dinero a sus familias.

Como consecuencia, señala Ricardo Martínez, quien dirigió la última encuesta de la FAO, a la mamá de Marcos le esperaría un futuro incierto y aún más lleno de penurias. Pero no sólo eso, señala, el mismo efecto “cadena” que ayuda a poner en marcha el motor de la de por sí vapuleada economía nacional, ahora jugaría el papel inverso y contribuiría a incrementar el número de pobres y a aumentar la inestabilidad social. Esto agravaría los de por sí graves problemas económicos que los nicaragüenses sufren a diario.

Para Martínez, Marcos al igual que miles de nicaragüenses en el exterior tienen sobre sus hombros la tarea de aliviar las penurias de miles de compatriotas que dependen de sus dólares para poder “sobrevivir”.

IMPERFECCIÓN DEL MERCADO DE INTERMEDIACIÓN

Las remesas se envían de varias formas: a través de bancos, de compañías de transferencia de dinero, como Western Union, de los servicios postales o las entrega personalmente el remitente o terceros.

La utilización de estos instrumentos varía en función de diversos factores, como la existencia de una infraestructura bancaria y financiera moderna, de sistemas eficaces de entrega y del nivel de estudios y de ingresos del remitente y del destinatario.

Para el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez, los envíos de remesas se han convertido en una fuente de beneficios importantes para pequeñas y grandes empresas, que se aprovechan de los gastos que se cobran al cliente que invierte temporalmente los fondos antes de transferirlos, de los diversos servicios adicionales que ofrecen, como la entrega a domicilio y, en muchos casos, de las tasas de cambio no oficiales que pueden suponer hasta el siete por ciento del valor de la transacción.

Miguel Aguilar, jefe de departamento de programación del Banco Central de Nicaragua (BCN), indicó que ellos no manejan con exactitud a cuánto asciende el monto de lo que cobran las empresas por realizar las transacciones, “no sabemos cuál es el monto que se cobra”, señaló.

Aunque indicó que dadas las nuevas empresas y las empresas emergentes de este sector el mercado es cada vez más competitivo y ha cambiado de manera considerable de varias formas.

Aguilar mencionó que las transferencias de remesas también representan una fuente importante de ingreso. Los negocios de remesas, manifestó el funcionario, tanto formales como informales, constituyen cerca de un 60% del negocio total remesador en Nicaragua.

Otros estudios señalan que de cada cien dólares que mandan los migrantes a Nicaragua, sólo ocho dólares en promedio son destinados a la inversión. El resto, 92 dólares, es consumido en alimentos, educación, salud y ropa.

CARAS TRANSFERENCIAS

Uno de los principales problemas que ha generado el flujo de remesas, no sólo en Nicaragua sino también en los otros países receptores, es el elevado precio de las transferencias. Los costos de envío son astronómicos y en algunos casos las comisiones llegan al 30 por ciento, sin contar lo que se pierde con el cambio.

Según el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez, esto representa una merma importante para el beneficiario y para la economía del país.

Según Gutiérrez, a pesar de haberse convertido en la primera fuente de ingresos en Nicaragua, el Gobierno no dispone todavía de un mecanismo legal que regule tal actividad económica para protección del dinero de los emigrantes. “En Nicaragua las transferencias de dinero no están reguladas por las autoridades bancarias, financieras, comerciales, impositivas, ni de protección al consumidor”, explicó Gutiérrez.

Mencionó que ellos están trabajando en un proyecto de ley relativo a las remesas familiares y que prácticamente está concluido, “espero que en los próximos días el proyecto sea enviado a la comisión”. Esta iniciativa ya fue presentada a la Primera Secretaría del Parlamento.

Afirmó que en términos generales este proyecto tiene como objetivo general tratar de abaratar los costos de una transacción que resulta altamente onerosa para las personas de escasos recursos que realizan grandes esfuerzos fuera del país para enviar divisas a sus familiares en Nicaragua.

Miguel Aguilar, jefe de departamento de programación del Banco Central de Nicaragua (BCN), indicó que el mercado es libre y el cobro que realizan las empresas “remesantes” se deja a la libertad del mercado, “lo único que sabemos es que han disminuido, pero no se sabe cuánto es que se cobra por realizar una transacción”.

Martha Obregón, de envíos MTOM, empresa que se dedica a este tipo de negocios, indicó que ellos cobran una cuota fija del cuatro por ciento sobre la transacción, además que es una entrega inmediata y por cada transferencia al cliente se le regalan dos minutos de llamadas telefónicas.

“Tengo entendido que si enviás una cantidad de cien dólares y otra persona envía un mil, ese mismo día y por la misma agencia, siempre le cobran una cuota fija y eso resulta oneroso. Es decir que no importa que mandés 50 ó 300 dólares, siempre cobran una cuota fija, no es proporcional a la cantidad de dinero que se manda con el porcentaje de plata que cobran por el envío”, señaló.

No obstante, el economista Sergio Santamaría indicó que el porcentaje que cobran las empresas de entrega a domicilio y las instituciones financieras ha venido bajando paulatinamente, el que oscila entre el tres y el siete por ciento sin importar el monto.

Santamaría explicó que las remesas familiares representaron el 60 por ciento de las exportaciones totales del país el año pasado.

Según Gutiérrez, esta semana tratarán de pasar a comisión el proyecto de ley y luego su dictamen, ya que es un proyecto de ley muy importante y debería ser catalogado y aprobado con carácter de urgencia.

CIEN A 300

Se estima que el 65 por ciento de los nicaragüenses que viven en el exterior envía dinero de forma regular, entre 100 y 300 dólares por mes. Aunque el costo de envío se ha reducido a la mitad en los últimos cinco años y se ha situado en un siete por ciento, éste aún es muy alto.

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