Pedro Rafael Gutiérrez Doña
Después de una semana de mostrar a la comunidad internacional el circo político en el que vivimos, los resultados son vergonzosos: el transporte público paralizado, ciudadanos heridos a morterazos, “estudiantes” quemando buses, trabajadores trasladándose a pie a sus centros de trabajo y transportistas exigiendo nuevas tarifas sin ofrecer nada a cambio
Desde la gradería de la arena, somos vistos cual payasos evadiendo las responsabilidades que corresponden al Ejecutivo, Asamblea Nacional, el Alcalde de Managua y demás autoridades, mientras el país está sumido en una anarquía, nadie resuelve nada y todos se acusan entre sí.
La Comunidad Europea preocupados por la inestabilidad en el país, no vacilan en retener los 120 millones de dólares en ayuda a Nicaragua mientras no haya estabilidad. Los programas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de igual forma podrían ser suspendidos con el agravante para la economía nacional, de quedar fuera del programa (HIPC) o países altamente endeudados. De igual manera observa el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). El turismo como fuente de divisas para el país, se ve afectado al cancelar las reservaciones en los hoteles y la sociedad dopada, en espera de una solución.
Todos están de acuerdo que hay que dialogar, que ésta es la única forma de sacar al país adelante y de escuchar las necesidades de todos los sectores involucrados, sin embargo el egoísmo salvaje y el espíritu político de unos cuantos trasnochados, impiden que se dé el tira y encoge de cualquier sociedad civilizada.
Mientras esto ocurre en el escenario, payasos, malabaristas, trapecistas y todo el elenco de un circo barato, nos dan un espectáculo al que lejos de distraer al público, nos causa una interminable modorra, la que no sabemos cuándo ni cómo llegará a su fin, dejando por ahora un sabor amargo en el paladar.