- El lugar donde más agua cayó el sábado fue en Nandaime, con 133.4 milímetros
Wilder Pérez R.
Todavía es verano y sin embargo llueve. A pesar de eso, ninguna de esas aguas pertenece al invierno, sino a vaguadas que aparecen en el cambio de una estación climática hacia otra.
En otras palabras el verano se está despidiendo y las lluvias de estos días están anunciando la llegada del invierno. Es una fase intermedia.
“Se trata de un período de transición de la estación seca a la lluviosa”, afirmó Carlos Zapata, meteorólogo de turno del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Zapata explicó que esto no significa que ya haya iniciado la temporada lluviosa, sino que se trata de vaguadas, áreas de baja presión, que se concentran en masa, provocando nubes negras a baja altura y precipitaciones.
Según el meteorólogo, la diferencia entre estas lluvias y las del invierno, está en el origen de cada una, aparte de las fechas en que las mismas se hacen presentes.
LLUVIAS DIFERENTES
Las lluvias de verano se dan como producto de frentes fríos provocados por el invierno astronómico, que se asienta principalmente en el hemisferio norte de la Tierra.
Las precipitaciones de invierno tienen su origen en la temporada de huracanes de los océanos Pacífico y Atlántico. La del Pacífico inicia en mayo y por eso el origen de la frase “agua de mayo”.
Esa temporada hace posible los llamados sistemas generadores de lluvia, de donde nacen las ondas tropicales que pueden convertirse en tormenta tropical y hasta en huracán, en dependencia de las condiciones climatológicas que encuentren a su paso. Sólo el contacto con la tierra puede debilitar a estos fenómenos.
AGUACEROS DE AYER
Las lluvias de la madrugada de ayer pertenecen al primer grupo, a las de verano, cuyo origen está en la parte superior del planeta.
A pesar de que el aguacero de la madrugada de ayer fue el más sentido, el reporte de los corresponsales de LA PRENSA en todo el país, indica que ha estado lloviendo durante las últimas semanas de manera aislada.
En Rivas, Somoto, Ocotal y Juigalpa, ya había llovido antes del domingo. En Boaco se mantiene brisando, mientras que en León y Granada el aguaje fue bastante fuerte, similar al que se sintió en Managua.
Sin embargo, los números del Ineter indican algunas diferencias. El lugar donde más agua cayó fue en Nandaime, donde se registraron 133.4 milímetros, en León se reportaron 41.3 milímetros, mientras que en Managua 29, y en Masaya apenas 5.5.
Por el Norte, en Condega la lluvia alcanzó los 15.3 milímetros, y en Muy Muy 45. Mientras que en el Atlántico se reportaron cero lluvias.
LOS PRONÓSTICOS
Zapata confirmó que la presencia de lluvias como éstas se mantendrán mientras no llegue el invierno, asegurando de esta manera que tampoco se ausentarán.
Como prueba de eso, el meteorólogo adelantó la presencia del frente frío número 32. “Actualmente está sobre la península de Yucatán (sureste de México), es probable que se mueva al golfo de Honduras y genere una vaguada muy débil, que haga que se mantenga nublado al norte del país y atlántico, y genere algunas lluvias”, comentó.
El experto aseguró que estas lluvias son comunes a finales de abril, debido a las altas temperaturas y nubes relativamente bajas.
¿BUENO O MALO?
Para algunos productores estas lluvias podrían estar señalando un buen invierno, aunque la experiencia les ha dicho que hoy las pistas, o pintas, podrían no ser verdaderas.
“Todo depende de cómo continúen (las lluvias), si continúan así va a ser un buen invierno, pero si hay una pausa, iremos mal, el campesino dice que cuando el invierno se derrama, la lluvia se derrama y no es bueno, porque va a iniciar tarde”, comentó Álvaro Fiallos, miembro de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (Unag).
Por su parte, Manuel Álvarez, de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, dijo que la percepción que se tiene de este invierno es que va a ser bueno.
“El Niño (fenómeno climático) se va debilitando, es decir que no va a haber sequía, además, cuando hay buenos inviernos siempre ha habido lluvias abrileñas”, mencionó el productor.
Álvarez enfrenta con mayor optimismo este año que el anterior, a pesar de que en el 2004 las cosas parecían estar bien hasta en septiembre, cuando de súbito afectó la sequía, produciendo pérdidas hasta del 40 por ciento en los productores de Oriente.
Por eso es que Fiallos se mostró escéptico. “Lo que pasa es que cuando el Ineter dice que va a llover hay sequía, y cuando dice que hay sequía es que va a llover”, afirmó.
Pero Álvarez, inclinado por los datos estadísticos, recordó que el año pasado habían efectos de “El Niño”, y que esta vez es muy poco probable la presencia de este fenómeno.
PINTAS DEL AGUA
El invierno será bueno o malo, según “como continúen (las lluvias), si continúan así va a ser un buen invierno, pero si hay una pausa, iremos mal, el campesino dice que cuando el invierno se derrama, la lluvia se derrama y no es bueno, porque va a iniciar tarde”, dice Álvaro Fiallos, de la UNAG.