- Nada que ver con el posible “otro Sugar”
Edgard Tijerino M.
Shane Mosley, un fugaz fabricante de asombro, derrotó sin objeciones a David Estrada en una pelea de “sombras nada más”.
Como el pintor que sólo es recordado por un trabajo impresionante en el lienzo, o el escritor que es utilizado como referencia por sólo una genialidad, así veo ahora a Shane Mosley, quien en cierto momento de brillantez cegadora, cuando derrotó dos veces a Oscar De la Hoya, nos hizo considerarlo como un nuevo “Sugar”.
Una y otra vez, frente a este tipo de apariciones, nuestra imaginación y excitación han alcanzado niveles insospechados, para luego replegarnos hacia un rincón común con un lamento: nunca habrá otro “Sugar”.
Ray Robinson, el original, se convirtió en una inspiración inagotable, en el espejo en que todos quieren mirarse, en la medida inalcanzable. Una de las grandes aproximaciones ha sido Cassius Clay, y otra, Ray Leonard, ambos adiestrados por Angelo Dundee.
El sábado en el Palacio de los Césares en Las Vegas, Shane Mosley fue apenas una caricatura de aquel púgil deslumbrante que comenzó a deteriorarse frente a Vernon Forrest y terminó de perder brillo vencido dos veces por Winky Wright.
David Estrada no pasa de ser un toletero rudimentario. Carece de ideas y su flexibilidad es limitada. Sus golpes son previsibles, pero tienen fortaleza, y él es insistente, llegando al estoicismo.
Debió ser domado cómodamente, pero el Mosley que nos mantuvo de pie frente a De la Hoya, ya no existe. De regreso a las 147 libras, Mosley recuperó velocidad, pero no tuvo precisión mientras Estrada logró estar en movimiento durante los primeros asaltos.
Claro, al disminuir Estrada sus revoluciones por minuto, facilitó a Mosley tiempo y espacio para golpear. En los asaltos 4 y 7, los más intensos de Mosley en despliegue ofensivo, logró mostrar algunas fotocopias de sus mejores momentos, pero no tenía suficiente carga en las baterías y Estrada sobrevivió difícilmente, perdiendo claramente.
Antes de Mosley, sólo Leonard ha sido capaz de resistir una relación comparativa con Robinson. De pronto, apareció Shane en pantalla empujándonos al atrevimiento.
Ese púgil agresivo, creativo, veloz, certero, inatrapable, obligó a ratos a Oscar De la Hoya a ofrecer un “strip-tease” en el Staples Center de Los Ángeles.
Naturalmente, el ser un gran peleador no hace un “Sugar”. Como dirían Jim Murray o Red Smith, se necesita de gracia poética, de violencia fría, de agresividad artística, de intensidad electrizante, de fiereza dramática.
Un “Cadillac” del boxeo, una joya de Tiffany´s, un hallazgo, eso pensamos que podría llegar a ser Mosley en esta época en que la espectacularidad continúa girando alrededor de las 147 libras.
Fue una impresión equivocada. El peleador que vimos el sábado vencer a David Estrada por puntos en 10 asaltos, ya no es el mismo. Obviamente por culpa de Vernon Forrest y Winky Wright.
LO MEJOR DE MOSLEY
Realizó 242 peleas como amateur con 230 triunfos y 12 derrotas mientras avanzaba en el aprendizaje del arte.
Como amateur, fue vencido por el cubano Candelario Duvergel y Vernon Forrest.
Debutó en 1993 noqueando en cinco asaltos a Greg Puente.
Se coronó Campeón Ligero de la IBF, superando por puntos a Phillip Holiday en 1997.
Sus mejores peleas: KOT en 8 a John John Molina, KOT en 9 a James Leija, KO en 10 a Wilfredo Rivera, KOT en 3 a Willie Wise y las dos victorias sobre Oscar De la Hoya.