- Hijo del vibrante pelotero Eustace Martin, del Bóer
Alberto Rayo Ruiz
Es un joven de 21 años, de 1.88 metros de estatura y 170 libras, tez negra, por sus raíces costeñas, en ambas orejas le cuelga un pequeño arete y en ocasiones se tiñe el cabello “para estar a la moda”.
Su expresión facial evidencia un carácter fuerte, que desarrolla a la máxima potencia en su posición de defensa del Parmalat, al cual pertenece desde su fundación, tras ascender de la Sub-20.
No obstante, el semblante de Eustace Alerton Martin López cambia al compartir la misma historia que miles de jóvenes nicaragüenses experimentan, y que se ha convertido en una característica de la cultura latinoamericana: la falta de una figura paterna.
Su padre es Eustace Martin Hodgson, uno de los jugadores más electrizantes que ha integrado la novena de los Indios del Bóer, y quien durante la década de los ochenta fue guardián del jardín central.
Sin embargo, Martin López nunca lo ha visto, y lo que conoce de él es consecuencia de las historias que escucha de sus familiares.
“A mi papá sólo lo conozco por foto, porque me dejó para buscar una mejor vida en el extranjero. Sólo por teléfono he platicado con él”, compartió Martin con LA PRENSA, después de finalizar su entrenamiento matutino del viernes en el Estadio Olímpico del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (Injude).
Martin López nació el 21 de diciembre de 1983 en el Hospital Lenín Fonseca, de Managua, aunque sus padres son originarios de la Costa Atlántica de Nicaragua. Actualmente estudia segundo año de Administración de Empresas en la Universidad American College y reside en el barrio Venezuela.
CUIDADO POR HERMANA
No había cumplido un año cuando su progenitor partió a Estados Unidos, buscando mejorar las condiciones económicas de la familia. Su hermana mayor, Isayana Taylor, tomó la responsabilidad de cuidarlo, hasta hoy.
“No he estado sentado con mi papa. No sé lo que es el amor de un padre. Nunca he tenido a alguien que diga: qué quiere su hijo, cómo está, cómo se siente, qué necesita. Nunca he sentido eso”, manifestó el jugador sin aires de rencor en la conversación.
Su mamá, Delia López Kent, tiene 19 años de haber partido en busca del sueño americano, aunque visita Nicaragua anualmente para compartir con sus hijos. “Ella viene de vez en cuando, pero a quien le agradezco por todo es a mi hermana y a mi novia Ganden Córdoba. Me han cuidado”, señala.
PUDO SER PELOTERO
Martin asegura que tuvo la oportunidad de convertirse en un pelotero de primera clase. Según él, hubiese destacado más que en el futbol. “Pero no tuve el respaldo de mi padre, porque él me habría dado ánimos para ser beisbolista. Me hubiera gustado seguir el paso que tuvo mi padre”, dijo.
El ahora defensa del Parmalat jugó beisbol en su infancia, donde —recuerda— destacó como pitcher en el equipo de Copasa, de la Liga 14 de Septiembre.
DESPREOCUPADO
Lamenta que no tuvo un padre preocupado por sus logros, aunque le guarda un profundo respeto como deportista.
“Me han contado que mi papá fue bueno. Yo creo que fue una estrella. Desgraciadamente no lo tengo al lado para ser como él”, añadió.
“Lo admiro como jugador de beisbol, pero lástima que es despreocupado por sus hijos. A veces llama y a veces no”, exteriorizó.
“Parece como que no le interesamos, como que no tiene hijos. Mi mamá tiene que estar encima de él para que nos llame”, finalizó Eustace Martin López.