El daño psicológico que una violación causa a los menores de edad es prácticamente irreversible, dejando secuelas de por vida. Sólo un buen trabajo familiar y colectivo logra que la víctima se recupere emocionalmente.

Alarma en Rivas por abuso a menores

La niñez del departamento de Rivas cada vez se ve más amenazada por situaciones de abuso sexual. Lo más lamentable es que en la mayoría de los casos, los victimarios son miembros del núcleo familiar o amigos cercanos Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS Tiene apenas once años y ya tuvo su primera experiencia sexual, sin tener plena […]

  • La niñez del departamento de Rivas cada vez se ve más amenazada por situaciones de abuso sexual. Lo más lamentable es que en la mayoría de los casos, los victimarios son miembros del núcleo familiar o amigos cercanos

Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS

Tiene apenas once años y ya tuvo su primera experiencia sexual, sin tener plena conciencia. Fue llevada a una finca ubicada en una comunidad de Tola, donde meses antes había vivido su mamá. Su agresor: el ex compañero de su progenitora.

El dictamen médico forense confirmó la sospecha: “La ruptura de la membrana himinal es de seis a siete días antes (del examen) de evolución, no es virgen”. La estimación del tiempo de este abuso coincidía plenamente con el momento en el que la jovencita había desaparecido de su casa.

En su defensa, el presunto agresor de 27 años, dijo: “Ella misma me pidió que viviéramos juntos, lloraba y decía que estaba enamorada de mi persona, no era virgen”. En pocas palabras argumentó que lo ocurrido fue responsabilidad de la niña.

Ésta es tan sólo una parte de la historia de agresión sexual en donde las víctimas han sido menores de edad y sus agresores, en la mayoría de los casos, son hombres mayores con algún vínculo de afinidad y hasta de consanguinidad.

Si partimos de las estadísticas, marzo en comparación con los meses anteriores de este año, fue un mes negro para muchas niñas y adolescentes de Rivas, no sólo por los casos de violación denunciados sino por otras situaciones que evidencian que la niñez está en peligro.

En el libro de entradas del Ministerio Público, en el mes de marzo, se contabilizan dos casos de violación y uno de abuso deshonesto en los que las víctimas fueron una niña de 13 años, una de 11 y otra de 8.

Sus agresores fueron, en ese orden, un hombre de 16 años, uno de 27 y otro de 85. El caso de abuso deshonesto fue cerrado, puesto que el juez consideró que no había suficientes elementos de convicción para llevarlo a juicio.

En enero no hubo ni una denuncia por violación, sin embargo, no por eso la niñez estuvo fuera de peligro si se toma en cuenta que se registraron tentativas de violación en niñas con edades de 3, 10 y 14 años.

Febrero también tuvo sus particularidades con la niñez rivense, se registra un estupro a una niña de 14 años (acusación que fue desestimada por falta de mérito), luego una violación a una pequeña de 12 años y un abuso deshonesto en contra de una niña de 7 años.

CONVIVIENDOCON EL ENEMIGO

Aunque han pasado los años, la historia de abuso sexual en contra de dos hermanas de 11 y 13 años aún permanece intacta entre quienes conocieron del hecho en la Casa de la Mujer Sonia Bello.

La historia resulta aún más impactante porque se comprobó que el agresor en ambos casos fue su propio padre, una de las niñas (la de 13 años), resultó embarazada producto del abuso sexual y para rematar la madre aparentemente no creyó la historia, por lo que decidió creer en su compañero de vida y no en sus hijas.

En el proceso se pensó incluso enjuiciar a la madre de las niñas, pero al final fue difícil puesto que tenía un bebé al que debía atender. El papá de las pequeñas aún guarda prisión.

Lindabeth Fariñas, encargada de la oficina legal de la Casa de la Mujer en el Programa de lucha contra la violencia de géneros, recuerda que el caso ocurrió en Las Salinas, Tola, y que éste fue un círculo de abuso de varios años.

También en esta institución hay datos conmovedores de abusos sexuales. En marzo esta Casa atendió un caso de violación de una niña de 13 años, donde el agresor fue su cuñado. Otro niño rivense de cuatro años fue violado por un primo de su mamá en Chinandega y se registra un estupro a una niña de 16 años.

A inicios de este mes una joven de 15 años fue violada por un desconocido y otra de esa misma edad fue abusada supuestamente por su novio.

Fariñas comentó que del ciento por ciento de casos que recepcionan, en un 95 por ciento los agresores son personas que están dentro de casa, en un círculo cercano o de confianza.

¿PROTECCIÓN O PERJUICIO?

Éste es un caso que la Policía aún investiga, dado lo difícil de la situación. Las víctimas pudieran ser un niño de siete años, una infante de cuatro y otra de dos, todos hermanos.

Mientras la Policía dice ahondar en sus pesquisas, la abuela materna de estos pequeños decidió no guardar silencio ante lo que cree es una injusticia.

Todo parece indicar que tres niños fueron abusados sexualmente en un hogar que se supone debió darles protección, y según dice la abuela de éstos, los agresores pudieron ser unos jóvenes que estaban refugiados en el centro.

Cuatro niños fueron llevados a ese centro de protección cuando su abuela se vio imposibilitada a cuidarlos, pues su hija había sufrido un grave accidente cuyas secuelas debían ser tratadas en un hospital capitalino.

Los niños estuvieron en ese lugar dos meses y 22 días. “En marzo noté que algo raro ocurría con mis niños pues hablaban cosas vulgares que nunca antes había escuchado”, dice la abuela visiblemente afectada.

Cuando esta señora notó lo que ella misma llama un “comportamiento raro” en sus nietos, los llevó donde el doctor y éste los remitió donde un forense, quien les confirmó el abuso sexual del cual habían sido víctimas los pequeños.

Cabe destacar que aunque se quiso ubicar este informe fue imposible tenerlo a la vista.

MITOS

Fariñas comentó que hay que estar alerta a los acercamientos extraños y que cuando un niño haya sido abusado se tiene que vencer el miedo y la vergüenza “al qué dirán” para denunciar el caso y buscar ayuda lo más pronto posible.

La psicóloga de la Casa de la Mujer, Martha Bonilla, insiste en que hay que desechar una serie de mitos alrededor del abuso sexual, precisamente porque estos delitos se dan principalmente dentro de la familia.

“El abuso sexual es un problema poco frecuente, los niños o niñas fantasean acerca de contactos sexuales con adultos, las niñas y adolescentes, por su comportamiento sexualizado seducen y provocan el contacto con hombres adultos”, son algunos de los mitos que hay alrededor del tema.

La valoración de esta psicóloga con respecto a que muchas veces se cree que los infantes “mienten” cuando son abusados, es que los niños o niñas no pueden contar algo con tanta evidencia y realidad si no lo han vivido.

OJO CON SITUACIONES ANORMALES

La psicóloga de la Casa de la Mujer, Martha Bonilla, dijo que ante un abuso o situación anormal que ocurra en los niños, convergen una serie de indicadores tanto físicos como de comportamiento que es necesario saber identificar a tiempo.

Físicamente, entre otros elementos, se puede detectar que algo anormal sucede con un niño o joven cuando hay un rechazo a ser tocado, dificultad al caminar, infección de transmisión sexual o un embarazo.

En cuanto al comportamiento, Bonilla asegura que cuando hay abuso sexual o un ambiente propicio para que pueda ocurrir, hay cambios repentinos y bruscos de conducta en el menor, una baja repentina en su rendimiento escolar.

Relaciones deficientes con sus compañeros, conducta y conocimiento sexual inadecuado para la edad (comportamiento muy seductor, uso de palabras obscenas, etc.), son también elementos a los que hay que prestar atención.

“Las investigaciones indican que las víctimas de abuso sexual sí mienten, pero para decir que el abuso sexual no existió”, finalizó Bonilla.

NO SON FANTASIOSOS

“Fundamentalmente debemos de estar convencidos que las historias de abuso sexual no son historias fantasiosas de los niños y niñas, y que lo principal es darles confianza para que expresen lo que sienten y lo que han vivido”, indicó Martha Bonilla, psicóloga de la Casa de la Mujer.

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