Denis Torres Guadamuz
El petróleo es un recurso no renovable, por lo que se terminará algún día. Los científicos estiman que al ritmo de consumo que llevamos (todo el mundo) esto podría llegar a darse entre los años 2010 y 2016, y al haber poca oferta y mucha demanda del mismo el precio aumentará. Entre las alternativas que se han encontrado para reemplazar el petróleo están: la generación de energía eléctrica a partir de paneles que usan la luz del sol y otro método es por medio de celdas de hidrógeno (el mismo que está en el agua que bebemos).
El sol es “gratis”, pero hay un problema: no brilla de noche, es aquí donde las celdas de hidrógeno llegan al rescate de los paneles solares, de día mediante electricidad generada por paneles solares se “electrocuta” el agua (H2O) lo que provoca que se libere el hidrógeno del que está compuesta, este hidrógeno se guarda y se usa por las noches para generar electricidad mediante las celdas de hidrógeno que desechan agua, que se puede ocupar al día siguiente para repetir el proceso.
Muchos países europeos y suramericanos han ido un poco más lejos, y utilizan autobuses que corren con electricidad generada por celdas de hidrógeno. Todo esto es increíble, pero hay una desventaja, son tecnologías en desarrollo, lo cual hace que su costo de implantación sea algo mayor que las tecnologías convencionales, aunque hay quien dice que a la larga ese costo se supera por el menor costo de operación, además se espera que en un futuro, no muy lejano, cuando estos equipos se produzcan en masa su costo disminuirá.
Sería bueno que en Nicaragua se diera paso a estudios de factibilidad de implantación de éstas y otras alternativas como los llamados biodiesel (combustible para motores diesel generado a partir de aceites de cocina usados o sin usar, entre otros productos). Aunque no son soluciones a corto plazo, pienso que deberían tomarse muy en cuenta ya que muchos países, como Chile, México, Brasil y países europeos, las están tomando muy en serio para asegurar su futuro energético.
Estudiante de Ingeniería en Computación