Damaris Garay Cuadra
El día miércoles 20 de abril el paro cobró su primera víctima, quizás no llamó la atención porque no fue ni transportista ni estudiante. Con un poco más de cincuenta años, doña Gladis Arellano salió muy tempranito de su casa para hacerle frente al problema del transporte y llegar a toda costa a su trabajo cuando por la Colonia el Periodista se calló de un bus suicida, trágicamente el mismo que la transportaba, le pasó encima de sus dos piernas. Fue trasladada a cuidados intensivos pero no resistió.
Esta gentil señora ya no alegrará más el día con su sonrisa, su cafecito y hasta su tortillita con chicharrón que amablemente compartía en las oficinas donde ejercía su trabajo, pues doña Gladis laboraba como afanadora en la UCA.
Cuantas personas más como doña Gladis madrugan y abordan lo que sea con ruedas para poder llegar temprano a sus trabajos sin ni siquiera sospechar que tal vez no regresarán a sus hogares. Claro, alguien tiene que pagar por la falta de tolerancia de otros, por la ausencia de civismo y diálogo y esta vez le tocó pagar a esta humilde señora.
Doña Gladis, con sinceridad, que en paz descanse y que el Señor proteja a cada ciudadano que no aguanta más saldar las cuentas de otros.
Periodista