El Nuevo Papa Benedicto XVI.

Ernesto Cardenal: “Este Papa será fatal para la Iglesia”

El padre y gran poeta Ernesto Cardenal, quien estuvo en la mira del Vaticano y del actual Papa por sus posturas teológicas y por su actividad política, pone en duda la legitimidad de la elección de Benedicto XVI —a quien llama “el inquisidor”— y augura un mayor distanciamiento de la sociedad moderna y la Iglesia […]

  • El padre y gran poeta Ernesto Cardenal, quien estuvo en la mira del Vaticano y del actual Papa por sus posturas teológicas y por su actividad política, pone en duda la legitimidad de la elección de Benedicto XVI —a quien llama “el inquisidor”— y augura un mayor distanciamiento de la sociedad moderna y la Iglesia Católica

Alberto L. Alemán

Además de su poesía, de sus trabajos artísticos y de sus extensas memorias, nunca será posible desasociar a Ernesto Cardenal de aquella imagen de 1983 que dio la vuelta al mundo.

De rodillas en la pista del aeropuerto de Managua, sin su boina, el sacerdote sandinista, adepto de la Teología de la Liberación y de los compromisos militantes con la opción por los pobres que pregonaba esa propuesta ideológica-intelectual que causó la ira del Vaticano, recibió una amonestación del Papa Juan Pablo II.

Era el 4 de marzo de 1983, y el Papa que había vivido tras la cortina de hierro en Europa, venía por primera vez a una Nicaragua gobernada por un régimen marxista que le era muy hostil.

En el breve saludo que, en realidad fue un regaño, el Sumo Pontífice llamó a Cardenal —por entonces ministro de Cultura— a regularizar su situación. Roma desaprobaba la participación de los sacerdotes en política, peor aún en causas de izquierda.

Hasta hoy, el sacerdote trapense es aún un gran crítico de las políticas oficiales del Vaticano.

Directo, va al grano al responder a las preguntas de LA PRENSA en su sencilla oficina de la Galería de los Tres Mundos en Managua.

En cierto momento, con evidente molestia e impaciencia, nos pide parar la entrevista. “Ya tenés suficiente material”, nos dice, reacio e incómodo por las preguntas sobre su relación con el Vaticano. Estos son fragmentos de la entrevista.

¿Qué impresión tiene del nuevo Papa?

Que es fatal para la Iglesia.

En su caso, ¿tuvo alguna vez un contacto personal con el cardenal Joseph Ratzinger, recibió de parte de él una instrucción directa?

No, en absoluto no he tenido ningún contacto con él , pero él ha sido el inquisidor de la Iglesia hasta el momento de su elección y por eso considero que es fatal, que un inquisidor por primera vez en la historia de la Iglesia pase a ser Papa.

¿Qué factores cree Ud. determinaron la escogencia de este Papa?

No podemos saber nada de esta elección. Allí hay una prohibición de hacer campaña entre los cardenales. El único que pudo promoverse a sí mismo fue Ratzinger y fue el que dirigía la votación. Y fue, después del fallecimiento de Juan Pablo II, el máximo poder en la Curia (romana). En el Cónclave los cardenales tuvieron que hacer un juramento de silencio, de secreto pontificio y supongo que lo han guardado y no pueden decir qué pasó. También tenían prohibido hablarse unos a otros; de manera que si alguno estaba descontento de los procedimientos, no podía comentarlo con otro.

Eso es lo que yo miro de esa elección, se encerraron allí, anunciaron que ya había Papa y se nos ordena creer que fue escogido por el Espíritu Santo. Yo creo que podemos tener dudas al respecto.

Pero todos los Cónclaves más o menos iguales…

Sí, pero el que fue elegido ahora era el que dominaba el Cónclave. Es preocupante. En el anterior fue elegido (Karol) Wojtyla, un polaco, un extranjero que nadie pensaba que iba a salir y salió. Ahora el que dirigió el Cónclave fue el Papa.

También cuando salió Juan Pablo I, cuando salió Juan XXIII. Eran sorpresas que hubo, no estaban dirigiendo la Curia y fueron elecciones discutidas, peleadas. Yo lo que estoy diciendo es que no podemos saber cómo fue esta elección cuando el que la dirigía era Ratzinger.

¿Está de acuerdo con algunas aseveraciones de que jugó con ventaja?

Yo diría que no podemos saber cómo fue la elección. Puede haber sido robada, no lo podemos saber, porque los cardenales no lo pueden decir.

Hay grandes asuntos pendientes en la práctica de la Iglesia y en lo social. Muchos católicos están desencantados por las posiciones del Vaticano en cuanto el control de la natalidad, etc. ¿Se va a profundizar este alejamiento?

Realmente hubo un gran desencanto y eso se debió a la política pontificia de Juan Pablo II. Pero quien la promovió (y) la estimuló fue Ratzinger, su mano derecha. De manera que hay que esperar que va a seguir siendo igual o peor la política del Vaticano, la política del pontificado.

En lo personal, ¿está Ud. a favor del sacerdocio de las mujeres en la Iglesia Católica, como sucede en la Iglesia Anglicana o en algunas protestantes?

Pues… no veo porqué tenga que prohibirse.

¿Hay algún fundamento bíblico que impida el sacerdocio de las mujeres?

No, ninguno. Si Cristo no fue sacerdote, Cristo era laico.

Las Iglesias protestantes han ganado adeptos en detrimento de la católica en América Latina. ¿El proceso va a acelerarse con este nuevo papado o tiene algún chance de detenerlo?

Yo diría que se va a consolidar la política del papado anterior; incluso se va a reforzar más.

¿Cuánta influencia tuvo el cardenal Ratzinger en la actitud del Vaticano, del Papa, hacia Nicaragua cuando Ud. y otros sacerdotes fueron ministros del gobierno sandinista?

No sé en absoluto de eso. No me interesa. No lo sé.

¿Por ejemplo en la disposición de prohibirle a Ud. el ejercicio de algunas atribuciones sacerdotales, tuvo que ver algo?

No sé, pudo haber tenido, no lo sé. Esas cosas del Vaticano se manejan con mucho secreto.

¿Mantiene contacto con algunos de los teólogos de la liberación?

Sí, con algunos.

¿Con quiénes?

Con (el obispo Pedro) Casaldáliga, con (el ex sacerdote Leonardo) Boff (…) era muy amigo del (ex obispo mexicano) Sergio Méndez Arceo.

¿Cuánto coincide con ellos?

En todo coincido.

¿Será éste un papado de transición, como opinan algunos?

No podemos saberlo. Si él (Benedicto XVI) muere pronto, sería de transición; tiene bastante edad, casi la mía, 80 años. De manera que no podrá llegar a ser un papado tan prolongado como el anterior (más de 26 años).

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