Edgard Rodríguez C.
Dice Dan Le Batard, el estupendo escritor cubano, que las bolas de nudillos de Tim Wakefield se parecen mucho a los políticos: siempre mienten.
Los bateadores se acercan al plato con la pretensión de desforrar ese disparo y justo cuando lo tienen medido, hace inesperados giros que por lo general no sólo desconciertan al receptor, sino también a los árbitros y periodistas.
¿Cómo es posible que Alex Rodríguez golpee con poder un disparo de 100 millas de Jesús Colomé y luego luzca como un tonto ante una nudillera de Wakefield? Pero ha ocurrido y este tirador, basado en ese disparo sin aparente esfuerzo, ha extendido exitosamente su carrera iniciada en 1992 con Pittsburgh.
Y tras debutar con un prometedor 8-1 y 2.15 en apenas 13 aperturas ese año, el carabinero nacido en Melbourne, Florida, ha prolongado su carrera hasta ahora, mientras gana 130 juegos y reitera su utilidad.
Este 2005 lo ha iniciado con 2-0 y 1.37, lo que ha motivado a que Boston le dé una extensión contractual hasta el 2006. Pero además, deja al Boston la opción de contratarlo hasta el resto de su carrera.
¿Qué tanto puede aportar más? Wakefield tiene 38 años y a juzgar por la longevidad de otros nudillistas como Phil Niekro y Charlie Hough, quienes extendieron su éxito más allá de los 40 años, los Medias Rojas podrían haber hecho una magnífica inversión.
Wakefield ya ha dejado huellas en Boston. Ha ganado 116 juegos para ese club y con 1,343 ponches, es superado sólo por Roger Clemens y Pedro Martínez.
Wakefield ha sido seis veces finalista al premio Roberto Clemente, lo que indica que es también una buena persona, pese a que su material lo muestra como si se trata de un político.