- Enjuicia a busero que maniobró y la tiró al pavimento
Mirna Velásquez Sevilla
María Bertha Urquilla Beltrán, de 58 años, es otra víctima de los conductores de rutas urbanas de Managua. La imprudencia de un conductor de autobús de la ruta 113 le cambió la vida y hoy está lisiada de por vida en una pierna y un brazo.
En octubre del año pasado, Urquilla abordó la ruta 113 rumbo al Mercado Oriental, y el conductor Samy Cruz Calero no esperó a que ella entrara al autobús, ni tampoco a que se sujetara.
Según la denuncia, Cruz Calero habría puesto en marcha el vehículo y en un giro indebido en una intersección, la víctima salió por la puerta y cayó al pavimento.
“Él (Samy Cruz) arrancó sin esperar que yo me agarrara en los tubos (…), él no cerró la puerta delantera ni esperó a que yo me metiera adentro porque venía lleno (el bus). Dio la vuelta por los repuestos Burgos, donde no es su ruta. La ruta de ellos es por la (antigua) Mansión Somoza para ir al Mercado Oriental”, refiere parte de la declaración de la víctima brindada ante el Juez.
El accidente dejó marcas psicológicas y físicas. El brazo derecho y la cadera izquierda sufrieron lesiones óseas que, según el médico forense, dejarán secuelas permanentes.
El conductor es procesado por el delito de lesiones culposas en el Juzgado Primero Local Penal de Managua.
“Estoy discapacitada y necesito que él me ayude”, indicó Urquilla.
PIDE INDEMNIZACIÓN
La señora Urquilla llamó ayer a los organismos de defensa al consumidor a que le brinden apoyo para poder conseguir una indemnización, pues está incapacitada para caminar con normalidad y trabajar.
La víctima espera que haya una resolución judicial favorable en la que se establezca la obligación del conductor de pagar el seguro de pasajeros que manda la ley.
Al ser indagado el siete de marzo pasado, Cruz Calero se declaró inocente de los cargos aunque indicó que el autobús estaba en marcha cuando la víctima lo abordó.
Aseguró que las puertas del vehículo placas 101-881 estaban cerradas, lo cual contradice la versión de Urquilla, quien declaró que la puerta delantera permanecía abierta cuando cayó.
Las conclusiones a las que llegó la Policía Nacional sobre el caso, es que el conductor violó la ley que les ordena circular con las puertas cerradas y sólo pueden abrirse cuando el bus esté totalmente inmovilizado.
El informe policial apunta que el procesado no tomó las precauciones debidas, al circular con las puertas abiertas.
La explicación del conductor es que la puerta se abrió cuando Urquilla “pegó en la manigueta de la puerta”, al momento en que él hizo el giro.