- Dirigente evangélico dice que el Papa fue un amante de la unidad del cristianismo
Ludwin Loáisiga López
En cuestión de tres horas, en la sede de la Nunciatura en Managua, se reunieron importantes políticos y funcionarios de los distintos Poderes del Estado, además de embajadores, para firmar el libro de condolencias en honor del Papa Juan Pablo II, quien falleció el pasado sábado a los 84 años.
Al mismo tiempo, estuvieron en la Nunciatura la hija del ex presidente Arnoldo Alemán, María Dolores Alemán, y la diputada liberal Jamileth Bonilla, quien no goza de la simpatía del líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
También se presentaron diputados sandinistas como Bayardo Arce y Tomás Borge Martínez, quienes formaron parte del Gobierno de los años ochenta, que tuvo serios roces con la Iglesia Católica y con el propio Juan Pablo II, cuando visitó Nicaragua en 1983.
“Yo puse aquí en esta firma: Este hombre va directo a la beatificación y a la santidad”, dijo Borge.
Reconoció que la visita del Papa en 1983 se desarrolló en “una situación incómoda y tensa”.
También se presentó el Estado Mayor del Ejército de Nicaragua y hasta Guillermo Osorno, líder del partido evangélico Camino Cristiano Nicaragüense (CCN).
“La muerte de Juan Pablo II es una pérdida que se lamenta en todo el mundo, por el tipo de Papa que hubo yo creo que fue uno de los hombres que más revolucionó el cristianismo en el campo de la Iglesia Católica, ejemplos grandes dio”, expresó Osorno.
“Representó la unidad de la familia, estuvo en contra del divorcio, en contra del aborto, contra el sistema comunista, por ser un sistema totalitario, la unidad que habló sobre los cristianos, pedirle perdón por la Santa Inquisición, un hombre que dio ejemplos de humildad, de sencillez y pacificador, amante de la unidad en el cristianismo”, añadió.
En el mismo sitio donde ayer desfilaron las personalidades de la vida pública nicaragüense, estuvo el 4 de marzo de 1983 el Papa Juan Pablo II.
El Nuncio Apostólico Jean Paul Gobel recibió a las personas que llegaron a firmar el libro de condolencias.
El Gobierno de Nicaragua decretó siete días de duelo nacional ante el fallecimiento del Pontífice, que realizó dos visitas a Nicaragua, una en 1983 y otra en 1996.