Olivier ThibaultAFP
CIUDAD DEL VATICANO.- Juan Pablo II, que entendió rápidamente la importancia de los medios de comunicación, supo servirse muy bien de la modernidad como instrumento para llevar su voz por el mundo, convirtiéndose en el más carismático de los Papas y en el primero en recorrer el Planeta.
A lo largo de su vida de Pontífice, Karol Wojtyla se hizo indispensable para los medios de comunicación, única forma de llegar a los fieles dispersados en los cuatro puntos cardinales, en contraste con el escaso uso que hicieron sus predecesores del Cuarto Poder.
La preocupación de hacer llegar los mensajes a los fieles del mundo entero de la forma más clara y directa posible fue prioritaria en su pontificado hasta que la enfermedad le impidió en las últimas semanas articular palabra ante un micrófono.
El Pontífice aprovechó los nuevos medios de comunicación. “Una audiencia tan amplia habría superado la imaginación más audaz de los que predicaron el Evangelio antes que nosotros”, contó en enero del 2001.
Por eso, “la Iglesia no puede renunciar a estar cada vez más implicada en el mundo en pleno desarrollo de las comunicaciones”, agregó.
Al mismo tiempo, Juan Pablo II multiplicó las recomendaciones y las exhortaciones a los medios de comunicación, que acabaron hablando de él cotidianamente.
Sobre todo quería que se creasen unas reglas para que “los medios de comunicación respetasen siempre la verdad” y les pidió más respeto por los valores de la familia.
“Aquellos que trabajan para los medios de comunicación deben ser conscientes de sus responsabilidades, sobre todo con los más débiles, expuestos sin protección a programas violentos y que dan una imagen deformada del hombre, de la familia, de la vida”, subrayó en noviembre de 2002 en el marco de un congreso sobre las comunicaciones organizado en el Vaticano.
Los medios modernos, en particular la televisión, estuvieron omnipresentes durante todo el pontificado de Juan Pablo II hasta su último aliento, cubierto por miles de periodistas en todo el mundo.
Las nuevas tecnologías, como Internet, se hicieron presentes en la última parte del pontificado. Simbólicamente, el Vaticano anunció a los periodistas el fallecimiento de Juan Pablo II a través del correo electrónico, precedido de una alerta bajo la forma de un SMS enviado a los teléfonos móviles.