Una joven polaca ora por el Papa en la Iglesia de San Estanislao Kostka, en Varsovia.

El mundo ora por Juan Pablo II

Su muerte está cercana, admite el Vaticano AP, AFP CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II agonizaba a primeras horas del sábado en su lecho de muerte, mientras millones de personas en el mundo lo arropaban con sus rezos ante la inminencia del desenlace fatal. Con velas encendidas, arrodillados sobre calles de adoquines, llorando, […]

  • Su muerte está cercana, admite el Vaticano

AP, AFP

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II agonizaba a primeras horas del sábado en su lecho de muerte, mientras millones de personas en el mundo lo arropaban con sus rezos ante la inminencia del desenlace fatal.

Con velas encendidas, arrodillados sobre calles de adoquines, llorando, decenas de miles de fieles velaban a la medianoche del jueves frente a las ventanas del Papa Juan Pablo II, a la espera de indicios sobre su salud. Según los trascendidos, el Pontífice, que en mayo cumpliría 85 años, se hallaba cerca de la muerte, al fallar su corazón y riñones.

En el mundo, los sacerdotes católicos preparaban a los fieles para el deceso. Muchos expresaron la esperanza de que transcurriera sus últimas horas con serenidad.

Varios centenares de fieles, entre ellos muchos jóvenes italianos y extranjeros, se encontraban aún en la Plaza de San Pedro el sábado por la mañana, hora local, cantando y rezando al alba, tras haber velado toda la noche bajo las ventanas de los apartamentos de Juan Pablo II.

La muchedumbre compacta de unos 70,000 creyentes que permanecía en la Plaza desde el viernes por la tarde se fue aclarando a medida que pasaban las horas, pero todavía eran muchos los jóvenes presentes en la madrugada en esta explanada, iluminada por potentes proyectores.

“Es lo mínimo que podemos hacer por este Papa después de todo lo que él ha hecho por nosotros”, declaró Ombretta Tomasicchio, una estudiante de 29 años que llegó la noche del viernes de Bari (sur de Italia) para pasar en Roma las últimas horas de la vida del Sumo Pontífice.

En la Plaza de San Pedro, sentados sobre las piedras, algunos fieles inclinaban la cabeza para rezar. Envueltos en mantas, otros alzaban la vista a las ventanas, donde las luces permanecían encendidas.

La noche del viernes, era tal el silencio entre la multitud de 70,000 personas que se escuchaba el ruido del agua en las fuentes. En algunas ocasiones se alzó el cántico, “¡Quédate con nosotros!’”.

“Esta noche, Cristo abrirá las puertas al Papa. Con seguridad, allá le estará esperando María, a la que el Pontífice profesa una gran devoción”, afirmó monseñor Angelo Comastri, vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano, a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro.

El Vaticano dijo el viernes por la mañana que Juan Pablo estaba “muy grave” con envenenamiento sanguíneo debido a una infección urinaria, pero que estaba “totalmente consciente” y sereno y que se negó a volver al hospital.

El viernes por la noche su estado se había deteriorado paulatinamente con una respiración estertórea e insuficiencia renal, aunque a las 09:39 p.m. locales (03:30 p.m. en Nicaragua) no había perdido la conciencia, según dijo el Vaticano.

CARDENAL: “SE ESTÁ MURIENDO»

El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ministro de Salud del Vaticano, dijo a Televisa que el Papa “se está muriendo”.

“Hablé con los médicos y me dijeron que no hay más esperanzas”, dijo el cardenal.

En todo el mundo se multiplicaban las muestras de congoja: en las Filipinas, en África —el continente de más avances del catolicismo—, en su Polonia natal, en Latinoamérica —donde vive la mayoría de los católicos—, eran generalizadas las muestras de pesar y devoción.

La Casa Blanca dijo que el presidente George W. Bush y su esposa oraban por el Pontífice y que la preocupación mundial era “testimonio de su grandeza”.

Después del último parte médico, el doctor Peter Salgo, director adjunto de la unidad de terapia intensiva en el Centro Médico Presbiteriano de la Universidad de Columbia, EE.UU., dijo que “la respiración estertórea es consistente con una falla severa de los vasos sanguíneos para suministrar sangre a todos los órganos importantes; llega el momento en que se agotan las reservas”.

“Las condiciones generales y cardiorrespiratorias del Santo Padre han empeorado nuevamente”, dijo el Vaticano en una declaración emitida a las 6:30 p.m. locales.

“Se detecta una creciente hipotensión arterial, mientras la respiración es superficial. Se ha determinado un cuadro clínico de insuficiencia cardiocirculatoria y renal. Los parámetros biológicos están notablemente afectados”.

La agencia noticiosa italiana APCom, sin citar fuentes, dijo el viernes por la noche que el Pontífice estaba inconsciente. El Vaticano no confirmó la versión, y había desmentido un informe anterior de la misma agencia que dijo que el paciente había entrado en coma.

El Papa recibió el jueves por la noche el sacramento para los enfermos y moribundos, la extremaunción. No significa necesariamente que el receptor esté al borde de la muerte, aunque se imparte a los muy enfermos, y puede repetirse.

El diario “La Repubblica”, de Roma, informó que el sacramento le fue administrado por su asistente más íntimo, el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, que se desempeña como su secretario privado. Dziwisz se lo había dado también el 24 de febrero antes de que le practicaran la traqueotomía.

ESCUCHÓ PASAJES SOBRE EL VÍA CRUCIS

El viernes, Juan Pablo II pidió a sus allegados que le leyeran el pasaje bíblico que describe los tramos finales del Vía Crucis, el trayecto que siguió Cristo camino de su crucifixión, relató el portavoz Joaquín Navarro Valls.

El vocero dijo que el Papa siguió atentamente el relato y se hizo la señal de la cruz. “Esta es por cierto una imagen que nunca había visto en estos 26 años”, dijo el habitualmente impasible Navarro Valls, y sollozando salió de la habitación.

Poco después, en una declaración que no suministró otras informaciones sobre su estado, el Vaticano dijo que el Papa designó a varios obispos y otros dignatarios eclesiásticos.

El cardenal Marcio Francesco Pompedda, alto administrador del Vaticano, visitó al Pontífice el viernes y dijo que lo recibió abriendo los ojos y sonriendo.

“Entiendo que me reconoció. Fue una maravillosa sonrisa; la recordaré siempre. Era una sonrisa benévola, una sonrisa paternal”, dijo Pompedda a la televisión italiana. “También advertí que quiso decirme algo pero no pudo… Pero lo que me impresionó mucho fue su expresión de serenidad”.

Junto al lecho del enfermo se encuentra también su secretario privado, monseñor Stanislaw Dziwisz, leal colaborador polaco desde hace 40 años.

ESCUCHÓ PASAJES SOBRE EL VÍA CRUCIS

Los problemas médicos de Juan Pablo II se han acumulado en la última década, desde que manifestó sus primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico progresivo. En febrero fue hospitalizado dos veces con problemas respiratorios y le practicaron una traqueotomía. El jueves experimentó un “colapso cardiocirculatorio” y un “choque séptico” durante el tratamiento por una infección urinaria.

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