David GinsburgAP
FORT LAUDERDALE.- A los fanáticos les tomará algo de tiempo acostumbrarse ver a Sammy Sosa con los colores blanco, naranja y negro de los Orioles. Pero el dominicano afirma que está más que complacido con su nuevo equipo.
“Me he estado mirando en el espejo mucho últimamente. Me veo en un nuevo uniforme y me siento feliz”, dice Sosa. “Yo dejé de sentirme así en Chicago. Ahora soy libre”.
Tampoco se le vio cómodo con otro uniforme estos meses, al ponerse saco y corbata para comparecer ante el Congreso, donde fue uno de varios peloteros que rindieron testimonio sobre el consumo de esteroides en las Mayores.
Sosa y los Orioles parecen disfrutar de la armonía. Tras su tumultuosa despedida de los Cachorros, el toletero se siente a gusto en otro ambiente.
“Él está convencido de que podemos triunfar. Es el jugador modelo para tener aquí”, dice el torpedero y compatriota Miguel Tejada.
A lo largo de 13 años en Chicago, Sosa fue una figura muy querida, cuyo sello de presentación era su saludo después de conectar un jonrón.
Pero todo cambió radicalmente el año pasado, en el que Sosa pasó un mes en la lista de lesionados por una dolencia en la espalda y sólo disparó 35 jonrones, cortando una racha de seis campañas consecutivas con al menos 40.
También se ensartó en entredichos con el dirigente Dusty Baker sobre su lugar en el orden ofensivo y enojó a varios de sus compañeros al irse del estadio en forma prematura antes del último juego de la temporada regular.
Así pues, los Cachorros no tuvieron otro remedio que enviarlo a los Orioles, y ahora Sosa se encuentra en pleno proceso de adaptación a un nuevo club por primera vez desde 1992.
El cambio ha sido increíble, dice Sosa. “He recibido mucho respeto de parte de mis compañeros y el mánager, es algo que aprecio mucho. He vuelto a nacer. Me siento muy contento por esto. Ha sido un buen cambio”.
También lo fue para los Orioles, que dejaron ir a Jerry Hairston, un suplente en la intermedia, y dos prospectos, por un guardabosques que han conectado 574 jonrones.
No se sabe con certeza cómo le irá a Sosa durante la temporada, pero la ha ido bien en la primavera y está ávido de demostrar que aún está en el pináculo a sus 36 años.
“El año pasado conecté 35 jonrones y mucha gente dice que estoy acabado”, afirma. “Por eso les digo que lo mejor de Sammy Sosa está por venir. Estoy en una nueva casa y quiero mostrarle al mundo que puedo asumir el reto”.
“Sosa lo hará sonriendo. Aquí la pasa bien, está verdaderamente contento”, asegura Tejada. Es cierto, sólo hay que verlo.
Con 26 jonrones más, Sosa llegará al hito de los 600. En Chicago se le criticaba por concentrarse más en irse a la calle, a lo que se le atribuyó que su promedio bajó a .253 el año pasado.