María Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí entre Nos
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Complejo ¡de imán!
Tenés una fuerza pegajosa que te mete en problemas. Desde la casualidad de recoger un lápiz hasta robar una cartera. ¿Sos un cleptómano?
Modelo:Jennifer Cano
Agencia:IAM animación
María Haydeé Martínez Lacayo
Especial para Aquí entre Nos
En el colegio, la universidad o la casa no falta el bendito día en que se te pierde algo y siempre te queda la duda.
–¿Será que me lo robaron o de verdad lo perdí?
Pero la confianza que le tenés a tus familiares y amigos te hace difícil la tarea de identificar al causante y lo único que queda es una lista de sospechosos y una frase que gira y gira como loca sobre tu cabeza, “sin pruebas no hay culpables”.
Ana Suárez y Julia Correa (los nombres han sido cambiados porque las entrevistadas lo pidieron), ambas de 20 años y compañeras de cuarto en la universidad, quedaron juntas en vacaciones y se fueron de “shopping”.
Ana estaba contenta con unas botas súper “fashion” que se había comprado. Al día siguiente iba a usarlas, pero al abrir su closet, el lugar donde las había puesto estaba vacío.
Comenzó a buscarlas y no las encontró. Para ese momento Ana ya sospechaba de su amiga por otros incidentes parecidos, pero le tenía tanta confianza que pensó que estaba volviéndose loca.
Más tarde, decidió contarle a Julia que sus botas nuevas estaban perdidas, pero al contrario de la reacción normal de ansiedad y preocupación porque se le perdió algo a tu amiga y posiblemente a vos también porque comparten el mismo cuarto, ella no dijo nada.
Al rato Julia le dijo: -Ana, fijáte que yo también no encuentro unos zapatos. Pero no me quiero estresar y por eso no los he buscado bien, no están donde los dejé.
El asunto es que cuando Ana regresó al cuarto y abrió la puerta de su closet, encontró los zapatos de Julia en el lugar donde antes estaban sus botas. Se asustó y la llamó para preguntarle si ella los había puesto allí, a lo que Julia respondió: -Nooo, ¡qué raro!
Ana estaba más que asustada y en realidad pensaba que estaba perdiendo la razón. Muchos episodios como éste le pasaron a Ana y a su grupo de amigas, en los cuales Julia era parte, pero jamás se le perdía algo.
Después, las chicas averiguaron con el psicólogo de la universidad y se dieron cuenta de que Julia sufría de cleptomanía y que la gente que padece esta enfermedad no sólo roba cosas, sino que también tiende a colocarlas en diferentes lugares.
¿QUÉ ES LA CLEPTOMANÍA?
Ivette Olivas Narváez, médico psiquiatra, precisa que la cleptomanía se puede definir “como un impulso que no se puede resistir y “obliga” a una persona a robar. Los objetos de un supermercado, por ejemplo, no son substraídos para uso inmediato o por su valor monetario y a menudo son restituidos de manera oculta, es decir, pueden ser obsequiados a otros, guardados o desechados”.
“Me quedé a dormir en la casa de una amiga que, ahora sé, sufre de cleptomanía. Tenía sospechas, así que mi intención era ver si recuperaba o encontraba algo que la incriminara y así encararla. Pero no había nada en su cuarto, hasta que su hermanita entró a jugar con el peluche que mi abuelita me había hecho a mano. Yo estaba en “shock”, pero mi amiga como si nada, me dio vergüenza ajena y no le dije nada. Desde entonces tengo más cuidado con mis cosas y trato de hablar más con ella”, cuenta Eva Palacios de 18 años.
La cleptomanía es uno de los cuatro “desórdenes del control de impulso”. Los otros tres trastornos son el juego patológico (incapacidad de detenerse en los juegos de azar, máquinitas o vídeo juego), la piromanía (provocar incendios) y la tricotilomanía (arrancarse de manera repetitiva los cabellos).
Contra lo que suele creerse, un cleptómano puede pasar largo tiempo sin que le asalte el impulso de robar. Eso hace más difícil la identificación y el tratamiento de la enfermedad, pues hace creer a quien la padece que está curado.
En esos casos, es frecuente que el cleptómano experimente sentimientos de culpa, ya que no actúa inconscientemente, ¡sabe lo que hace!
¿SE CURA?
Para curar esto es necesario considerar la causa. Se puede aseverar que los “ladrones obsesivos” son personas que sufrieron carencias emocionales en la infancia. Nunca se sintieron amados.
Robar es una forma de venganza y compensación. Otro factor a considerar es si se roba a alguien en posición económica superior, inferior o indiferente. Como en el caso tan interesante de la actriz Winona Ryder.
Según la doctora Olivas, el tratamiento cubre dos aspectos.
Primero están los psicofármacos. Éstos pueden contener ciertos químicos que aumentan en el cerebro una sustancia llamada “serotonina” que ayuda al control de los impulsos y también está la etapa de psicoterapia, la cual es obligatoria y ayuda a la persona a tener una visión clara del problema y su origen.
CLEPTOMANÍA FEMENINA
Parece ser que la cleptomanía es más frecuente entre las mujeres, mientras que el hurto o el robo consciente, predomina mayoritariamente en los hombres.
En el juicio contra Winona Ryder, acusada de haber sustraído de unas tiendas varias prendas de vestir y otros objetos de valor, los abogados de la actriz adujeron en su defensa que padecía cleptomanía. La presentaron como una enferma que no era dueña de sus actos, pero la estrella fue condenada a devolver lo robado, cumplir 3 años de arresto domiciliario y a cumplir labores sociales.
CLASIFICACIÓN
Honesto
En ningún momento de todos tus años de existencia has robado ni un bombón en la venta de la esquina. Alguna vez te has encontrado con una billetera en la calle, pero agarrás la identificación de esa persona para llamarla y la regresás intacta.
Cleptómano
No podés resistirte al impulso de robar objetos que no necesitás. No te sirven para uso personal y muchas veces ni siquiera tienen un valor monetario considerable. Experimentás una creciente sensación de tensión y sólo desaparece al terminar el robo por tu propia cuenta y sin ningún motivo aparente.
Ratero
Lo hacés con alevosía, ventaja y como un profesional. Ya estás acostumbrado a agarrar todo lo que ves mal parqueado en clases o en tu casa, pero nunca dejás huella y si podés, le echás la culpa a otra persona para no levantar sospechas.
CONSEJOS
Si estás sufriendo de este trastorno en silencio, la doctora Olivas Narváez aconseja que:
– No te sintás culpable, es una enfermedad.
– No estás solo. Muchas personas talentosas y útiles en la sociedad sufren de esta dolencia.
– Hablá con tus papás o alguien de confianza.
– Buscá ayuda médica, un psiquiatra o un psicólogo clínico pueden ser eficaces.
DE LA VIDA REAL
¿Han robado en tu cole?
Una vez se me perdieron 100 córdobas que tenía guardados en mi mochila. Cuando volví de educación física los busqué para usarlos en recreo y ya no estaban. Puse quejas en la dirección, porque era imposible que estando en el colegio se me perdiera dinero de la mochila. Revisaron a todos, pero no apareció. Uno queda con inseguridad en el aula, no por la cantidad de dinero perdida, sino porque son tus compañeros de clases.
Itza Orozco
15 años de edad
uve una compañera de clases que robó libros, dinero, pinturas… ¡todo tipo de cosas! Cuando supimos quién era, la regañaron. Después se dieron cuenta que era cleptómana, entonces los profesores hablaron con ella para ayudarla a mejorar.
Isabel Sirera
14 años
Estábamos haciendo bastantes actividades de rifas en el colegio y teníamos los “lockers” sin candados, entonces la tesorera dejó el dinero y al hacer la cuenta final hicieron falta 150 córdobas. Hay alumnos que siempre se quedan en el aula a la hora de receso, por eso las mujeres del aula acusaron a una muchacha que estaba allí y entre todos la culpamos. En los varones casi no se dio eso, pero sí hubo bastante conmoción.
Ramiro Navas García
15 años ![]()