El vigilante de la terraza de Byron Jerez tiene órdenes expresas de intimidar a los curiosos y sobre todo a periodistas que traten de merodear por las costas de Pochomil Viejo.

“Máxima seguridad”en terraza de Jerez

Vigilante confirmó vieja historia de donación de terrenos comunales a esposa de Byron Jerez Ahora, que en apariencia están “separados”, Jerez mandó a enmallar su propiedad, que colinda con la de Alemán Jorge Loáisiga Mayorga “Aquí está prohibido tomar fotos. Estos terrenos son de Alemán”, advirtió el guarda que bajó rápidamente del cerro que está […]

  • Vigilante confirmó vieja historia de donación de terrenos comunales a esposa de Byron Jerez
  • Ahora, que en apariencia están “separados”, Jerez mandó a enmallar su propiedad, que colinda con la de Alemán

Jorge Loáisiga Mayorga

“Aquí está prohibido tomar fotos. Estos terrenos son de Alemán”, advirtió el guarda que bajó rápidamente del cerro que está frente a la mansión que el ex director general de Ingresos, Byron Jerez, se construyó en Pochomil Viejo.

Antes, desde ahí era posible tomar fotografías a la mansión de verano de Jerez, y lograr tomas de la piscina que tiene forma de pez. Ahora el cerro está cercado con alambres de púas y no hay posibilidad de escalarlo, porque el vigilante prohíbe el acceso.

El guarda, escopeta en mano y acariciando la empuñadura de un largo puñal tipo comando, confirmó una vieja historia sobre las cuatro manzanas y media de tierras que en 1995 el Concejo de San Rafael del Sur le “donó” a Ethel González de Jerez, la esposa del ex funcionario, frente al mar en Pochomil Viejo: la mitad de los terrenos son del ex presidente Arnoldo Alemán y la otra parte de Jerez.

TERRENOS CON VERGONZOSA HISTORIA

El 25 de enero de 1995, el Concejo de San Rafael del Sur se reunió con un solo propósito: “donar” cuatro manzanas y media de un terreno frente al mar, en Pochomil Viejo, a Jerez, uno de los hombres de mayor confianza del que sería el presidente Arnoldo Alemán.

Como en todos los negocios que tuvieron cuando estaban en el poder, en las tierras frente a las costas del Pacífico, en Pochomil Viejo, iban “fifty-fifty”, con la única diferencia que Jerez construyó, pero Alemán no.

Ahora, que en apariencia están separados, Jerez mandó a enmallar su propiedad, en la parte sur que colinda con la propiedad de Arnoldo Alemán y el océano Pacífico.

Jerez también mandó a poner una serpentina de metal con pequeñas cuchillas en los casi 400 metros de pared de dos metros de altura que amurallan el palacete. Además, mandó a perforar un pozo, tiene siembros de plátanos, de árboles y hasta crianza de venados.

La presencia del guarda armado y mal encarado, al que le molesta la visita de periodistas, explica las razones que tuvo Jerez para inscribir en el Registro de la Propiedad de Managua solamente 2.8 manzanas de tierras y no las 4.5 que le habían “donado”, como dice el Acta de Donación del Concejo de aquel municipio.

En aquellos terrenos, Jerez habría de construir su palacete de verano, frente a las aguas del Pacífico nicaragüense, en Pochomil Viejo, amparándose en su cargo de Director General de Ingresos (DGI) y desviando fondos públicos, según las investigaciones de la Contraloría General de la República (CGR).

PALACETE ESPERA POR JEREZ

Según el expediente de la CGR, de más de 2,000 folios, con fondos públicos destinados a la reparación de caminos dañados por el huracán Mitch, Jerez pidió a la empresa Modultecsa, que dirigía su amigo Alfredo Carbonell, que le construyeran una terraza para poder iniciar la construcción del palacio.

Carbonell ordenó el desvío de los equipos que tenía laborando en la zona de Chacocente, para ejecutar los trabajos en dos terrazas que tuvo que realizar la empresa Modultecsa, de acuerdo a copias de los planos topográficos del terreno realizados por la empresa Spacio, la cual diseñó el palacete.

Cuando Jerez fue apresado y condenado a ocho años de prisión, la mansión fue intervenida judicialmente, pero la administración quedó en manos de una de sus hermanas. Algunos fines de semana, en diciembre y para esta época de Semana Santa, Jerez acostumbra descansar en su opulenta mansión o en otra que posee en San Juan del Sur.

FOTOS PROHIBIDAS

“Es que no entendés vos que no se pueden hacer fotos de esa casa, ni del terreno. Está prohibido”, le dijo el vigilante al fotógrafo Germán Miranda, mientras deslizaba su mano sobre el mango de la escopeta 12 y pasaba lentamente el dedo sobre el gatillo del arma.

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