- Cree que el beisbol caería sin él al frente
Pablo Fletes
Carlos García estudió Investigación Criminal en Estados Unidos, gracias a una beca ofrecida por el Gobierno de ese país a la Guardia Nacional, allá por los años 50.
Por 14 años, incluyendo su paso por la Academia Militar y poco más de seis años de estudios en el extranjero, fue miembro activo de la Guardia Nacional.
Pero salió de ese cuerpo castrense, se integró al movimiento federado, fue apresado por el régimen sandinista, y hoy cuando cualquiera puede pensar que existe algún resentimiento, conversa sin mayores problemas con Humberto o Daniel Ortega, con gente del “bando contrario” como Arnoldo Alemán y Byron Jerez o con funcionarios del actual Gobierno y el mismo presidente Enrique Bolaños.
Quizá por esa habilidad, es que García ha logrado mantenerse contra “viento y marea” al frente del beisbol nacional, desde que regresó a Nicaragua en 1990 después de años de exilio en Miami.
García sigue campante al frente de Feniba, y a punto de cumplir 73 años en abril, tratará de reelegirse en las elecciones de la Federación Nicaragüense de Beisbol (Feniba), postergadas sin una consistente justificación, de marzo al 11 de junio.
“Las elecciones nunca se hacen el mismo día o mes (debían realizarse el 17 de marzo pasado). Los mismos estatutos te autorizan ese movimiento. Eso lo discutimos a nivel de ejecutivo, unos querían la tercera semana de junio y la fecha que quedó fue la del 11 de junio”, explicó García.
“Ese atraso de la fecha nos dará tiempo para cumplir con nuestros planes de trabajo”, añadió García en torno a esta decisión tomada por el ejecutivo de Feniba y que ha sido cuestionada por una serie de dirigentes ligados al beisbol nacional.
«EL BEISBOL ES MI VIDA»
García ha estado vinculado a Feniba desde su fundación en 1958. Fue presidente en ese primer período hasta 1961, dejando la dirección ese año al señor Gustavo Fernández.
En 1970 volvió a tomar el mando, pasando dos períodos hasta el derrocamiento de la dictadura somocista en 1979. García fue apresado por el régimen sandinista en 1980, estuvo preso cuatro años y medio, marchándose al exilio una vez que salió de prisión.
Pero su pasión por el beisbol lo impulsó a formar la Liga Nica de Miami, hasta 1990 cuando regresó con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro.
Ese año, nuevamente tomó las riendas de Feniba, y ha sido reelecto en tres ocasiones, con la intención de seguir al frente por un período más, supuestamente motivado por su “amor al beisbol”.
“El beisbol es mi vida. Esto lo hago gratis y con la mejor satisfacción. Esto no quiere decir que soy el único. Quienes juzgan mi trabajo son los electores y ellos son los que decidirán si sigo o no… Yo pienso seguir un último período, para después quedarme como asesor del beisbol y todos los deportes, porque el deporte ha sido mi pasión”.
Usted dice que trabaja gratis por el beisbol, pero ¿cómo puede hacerlo a tiempo completo, de qué vive y cómo consigue mantener a su familia?
“Yo tengo un ingreso, personal, que me permite vivir. Esto es completamente fuera de Feniba. Inclusive estoy vendiendo unas propiedades en Corinto”.
¿Tiene negocios privados?
“Sí, eso me ayuda a mantenerme. Siempre he dependido de mi trabajo, nunca he sido asalariado en un puesto deportivo, salvo cuando estuve en el Instituto de Deportes. He vivido para el deporte”.
¿Pero qué le ha dado a cambio el deporte?
“Me ha dado satisfacciones y muchas amarguras. Pero me siento inclinado al deporte, un vehículo de amistad, de entendimiento”.
¿Económicamente el deporte le ha servido para vivir mejor?
“A mí por lo menos sólo me ha dado el gusto de conocer a personajes, y no sólo del beisbol, sino del movimiento olímpico. Soy fundador de cinco primeras federaciones y esas amistades me han ligado a ellas en muchos aspectos, en lo social, lo deportivo, me enseñaron a conocer un poco más en los deportes”.
¿Ha sabido aprovechar estas relaciones?
“En lo que respecta a mí mismo sí. He conocido gente, presidentes, primeros ministros, príncipes, gente distinguida, hasta el Papa Juan Pablo II me ha recibido dos veces”.
¿Ha pensando que puede hasta morir siendo presidente de Feniba?
“Sería un gesto noble que pasara esto. Justificaría las razones por las cuales he vivido”.
¿Siempre se le ha visto como alguien que no permite el desarrollo de otros dirigentes?
“Es una apreciación equivocada, porque si una cosa necesita este país, son dirigentes, y hemos tratado de hacer dirigentes. Creo que hice mi parte, pero opacarlos no”.
¿Por qué no surge otro dirigente incidente?
“Creo que hay buenos, regulares y hasta malos dirigentes. Pero el desarrollo es asunto de cada quien, hay que ser agresivos para crecer”.
¿Quién puede ser un buen sustituto suyo?
“Hay muchos dirigentes, que con el tiempo podrían convertirse en buenos dirigentes. Todos necesitan una etapa de aprendizaje, experiencia. Mencionar uno o dos que yo conozco es equivalente que el resto se pongan malos porque no los mencioné”.
¿Podría ser buen sustituto Ronald Ruiz?
“Ronald tiene muchos años en el beisbol. Me parece que es un buen dirigente y podría ocupar merecidamente la presidencia de Feniba”.
¿Y Edgard Martínez?
“Prefiero no contestar esa pregunta. Pienso que hay mucha gente con experiencia y se necesita tenerla para enfrentar los muchos problemas que surgen en una Federación”.
¿No cree que es un dictador?
“El dictador no es el que está mucho tiempo. Si analizamos a todos los dirigentes del mundo, la mayoría están cantidades de años, se han retirado con más de 80 años. En mi caso yo no me impongo, el deportista entiende, sabe quién le conviene o no a la hora de votar”.
EL PLAN DE MARTÍNEZ
Edgard Martínez asegura que el consenso entre las asociaciones departamentales es tal que ya hay candidatos para ocupar varios puestos en el ejecutivo. Uno será de la zona norte, otro de oriente y central, con la idea de coordinar mejor el trabajo en todo el país.
«Pero aquí la idea es que el que venga a la Feniba tiene que venir claro de que hay que ayudar, si es posible con su propio dinero», dijo Martínez.
Los planes también incluyen hacer un comité o comisión para que trabaje con la Selección Mayor y otro que lo haga con el beisbol menor.
«Hay que descentralizar el trabajo porque no es posible que yo pueda hacer sólo todo el trabajo. La idea es involucrarnos todos y priorizar como se merece el beisbol menor, porque es el futuro, y no se siga descuidando como se ha hecho hasta ahora», dijo.
Martínez dice que Carlos García quiso desprestigiarlo en el caso de los niños de Masaya que participaron en el Campeonato Nacional infantil en Jinotega, y que fueron suspendidos porque supuestamente estaban pasados.
«Se me quiso involucrar en algo que jamás tuve que ver. Cuando llegué a Jinotega la resolución estaba hecha y la mejor prueba es que en el documento no está mi firma. Por el contrario, en cuanto nomás me enteré, se lo comuniqué a él y le pregunté qué cuál sería la mejor solución, y no me supo dar respuesta. Y eso no lo dijo», concluyó.
OXIGENADO
Desde finales del año pasado hasta febrero pasado, las oficinas de la Federación Nicaragüense de Beisbol lucieron en total abandono, tétricas.
¿La razón? El surgimiento de la Liga Profesional y la fuerza que este proyecto tomó con Enrique Gasteazoro al frente, dejaron a Carlos García sin el control total del beisbol superior.
Pero Feniba nuevamente comenzó a resurgir cuando García reunió a cinco equipos para organizar el Campeonato de Primera División, la tabla de salvación para que la Federación tomara un nuevo impulso.
Y por si fuera poco, García hace planes con la participación de Nicaragua en el Campeonato Mundial de Beisbol de Holanda, en septiembre próximo, a un costo de 110 mil dólares en la preparación y viaje del seleccionado nacional.