Adolfo Olivas Olivas/Corresponsal
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Llueven quejas contra registradora
Adolfo Olivas Olivas/Corresponsal
ESTELÍ.- La abogada y notaria Sandra Lisseth Córdoba Lazo, denunció que estuvo a punto de recibir una golpiza a manos de la licenciada Marling Ramírez Corrales, responsable del Registro Público de la Propiedad Inmueble y Mercantil de Estelí.
“Estando en su oficina me gritó que me iba arrastrar por las calles, agrediéndome verbalmente con palabras vulgares e intentó agredirme físicamente”, relató Córdoba Lazo.
El pasado mes de agosto, Córdoba Lazo interpuso una queja ante la Comisión Disciplinaria de la Corte Suprema de Justicia, porque según ella, la registradora le negó la inscripción de una escritura. “Cuando alguien llega con una escritura hecha por mí, siempre se la deniegan o les dicen a mis clientes que busquen a otro abogado”, reitera.
RECHAZA SEÑALAMIENTOS
En tanto Ramírez Corrales, negó categóricamente que haya amenazado e insultado a la abogada y notaria, Sandra Lisseth Córdoba Lazo, afirmando que su cargo lo desempeña de manera profesional.
Asegura, que Córdoba está molesta, porque no le inscribió una escritura de una propiedad estatal, que está en manos de varios particulares, sin contar con una solvencia de revisión y disposición, como lo contemplaba la Ley 85.
“En este caso está involucrado el marido de Sandra de nombre Gregorio Areas, que fue despedido de este registro”, afirma.
OTRAS QUEJAS
Recientemente un grupo de siete abogados y notarios públicos, interpusieron una queja ante la presidenta del Tribunal de Apelaciones, doctora Maribel Mena, denunciando supuestas anomalías de la registradora Ramírez Corrales.
En meses anteriores el abogado Leonel Blandón Juárez, interpuso una queja ante la Comisión de Régimen Disciplinario de la CSJ, señalando que la registradora es autora de “infinidades de anomalías, abusos, peculado que a diario se cometen en el referido Registro Público”.
Ramírez Corrales, manifestó que todas esas quejas fueron desechadas por la CSJ, porque carecen de veracidad y además los quejosos nunca presentan pruebas.