AFP
LA PAZ.- Bolivia ingresó nuevamente este miércoles a un camino de incertidumbres tras la solicitud del presidente Carlos Mesa al Congreso de llamar a elecciones anticipadas, en agosto del 2005, y la advertencia de que vetará una ley de hidrocarburos aprobada por una de las cámaras del Parlamento.
El anuncio, que sigue al rechazo a la renuncia de Mesa por parte del Congreso la semana pasada, polarizó nuevamente al país, enfrascado ahora en un debate sobre la constitucionalidad y pertinencia política del pedido presidencial de anticipar las elecciones.
El Congreso acordó sesionar de modo extraordinario el jueves para abordar la crisis boliviana y es altamente probable que desestime el planteo del mandatario por carecer de sustento jurídico-constitucional.
Tanto la Iglesia Católica como la comunidad internacional llamaron en tanto a la unidad de los bolivianos.
La situación política tomó, sin embargo, otro rumbo con la aprobación por la Cámara de Diputados de una ley de hidrocarburos, que el mandatario anticipó que vetará, y que posibilitó el inmediato cese de los cortes de ruta en el centro del país.
El proyecto, que modifica una iniciativa de Mesa, establece en 18 por ciento las regalías que deben pagar las petroleras y les fija un 32 por ciento de impuestos “no deducibles ni compensables”, dijo el presidente de la cámara baja, Mario Cossío.
“Sin ningún riesgo de evasión impositiva y sin ningún riesgo de fraude”, explicó.